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ORTOMOLECULAR NEWS

ORTOMOLECULAR NEWS LETTER
VOLUMEN I / I EPOCA

Director: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Noticias y Artículos de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para Profesionales de la Salud

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lunes, 6 de octubre de 2008

La inflamación metabólica y la obesidad

La inflamación metabólica y la obesidad
Estudio. Investigadores de EE.UU. hallaron un sistema de mensajería en el hipotálamo, relacionado con el exceso de peso
Por Glenys Alvarez / El Caribe
Lunes 6 de octubre del 2008
 










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Muchas veces nuestra conducta puede enloquecer al cerebro. Exageramos acciones que se transforman en obsesiones o nos inhibimos tanto de productos que él necesita que provocamos condiciones nuevas en el organismo.
 
No debemos olvidar que el cuerpo humano tiene millones de años evolucionando, sin contar los ensayos anteriores, y desarrollando un mecanismo que mantenga un balance sano para que el individuo pueda alcanzar su meta natural que es la de reproducir sus genes.

Pues bien, estos mecanismos existen en todos lados y, el cerebro, por supuesto, es como la estación central desde donde salen y llegan órdenes, demandas, ajustes y envíos.
 
Allí, en el hipotálamo, una estación de neuronas es responsable de mantener un balance entre la energía que se gasta y la que el cuerpo necesita para funcionar de forma efectiva.
 
Ha sido en esta región cerebral que los investigadores de la Universidad de Madison-Wisconsin han descubierto un vínculo entre la obesidad y un fenómeno conocido como inflamación metabólica.
 
Al parecer, el descontrol en el hipotálamo, debido a una inestabilidad en la ingesta y la quema de energía, provoca un curioso efecto a  nivel molecular que puede estar ligado con el exceso de peso.

"Este camino neuronal que hemos analizado en el hipotálamo está relacionado con la producción de inflamación. Sin embargo, hemos descubierto que este mismo camino neuronal rige la ingesta de alimentos.
 
Cuando estimulábamos este camino en los animales, los roedores aumentaban el consumo de energía, pero cuando reducíamos esta estimulación, o la suprimíamos por completo, los animalitos mantenían un balance normal en la ingesta y el gasto de energía, por ende, un peso estable y sano", expresó para el diario científico Cell, uno de los autores del experimento, Dongsheng Cai.

Los científicos están seguros que esta inflamación metabólica se encuentra en el centro de muchos problemas de metabolismo relacionados con la obesidad, como la diabetes 2, la hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
 
"El objetivo del experimento era saber si estos caminos que delinean la inflamación metabólica son capaces, además, de afectar los reguladores del metabolismo que se encuentran en el sistema nervioso central.
 
Lo que hemos visto es que la sobre nutrición desquicia al cerebro y trae problemas relacionados con esta inflamación a nivel molecular", explicó Cai.
 
Un problema crónico
 
"La inflamación metabólica es una condición crónica de bajo grado que consiste en respuestas parecidas a la inflamación a nivel molecular.
 
Tiene muchas consecuencias ya que causa disfunción celular lo que puede disminuir la regulación de varios procesos fisiológicos.
 
El metabolismo es uno de ellos", escribió Cai. La investigación los ha llevado directamente al hipotálamo, una estructura cerebral que es más o menos el control maestro del apetito y el balance energético, además, escribió Cai, controla el metabolismo de tejidos en la periferia, tejido que Cai ya había estudiado durante sus años en la Universidad de Harvard.
 
La meta en la cúspide de la investigación, de acuerdo con los investigadores, es descubrir una forma de suprimir la actividad de estos caminos para controlar mejor y restablecer el balance entre el consumo de energía y la demanda de alimentos.
 
Cuando el cerebro se trastorna
 
Existen ciertos niveles que debemos mantener para que las cosas permanezcan estables en nuestro cuerpo.
 
El exceso al consumir alimentos, han demostrado los investigadores, puede trastornar áreas neuronales en el hipotálamo que se encargan, precisamente, de mantener el codiciado balance de salud.
 
Cuando una persona exagera al comer, estas regiones pierden el rigor por el que se han regido siempre y extrañas cosas ocurren.
 
La inflamación metabólica es, justamente, una consecuencia de una exagerada ingesta de alimentos o de consumo de energía.
 
No es como la inflamación clásica que observamos en infecciones, accidentes o enfermedades como el cáncer, la inflamación metabólica que se observa en la obesidad es más benigna y no causa otros problemas ni daños en el tejido del cuerpo.

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V Congreso Internacional de Medicinas Complementarias

Medicina cuántica: la unión entre ciencia y espiritualidad
Universidad de Chile

Tema será abordado en el V Congreso Internacional de Medicinas Complementarias que es patrocinado por las escuelas de Medicina, Terapia Ocupacional y Obstetricia y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.



Revisa las actividades universitarias en la Agenda Universia

"Si abordamos al ser humano sólo como si fuera una máquina que a veces deja de funcionar porque algún engranaje o pieza falla, entonces no estamos considerando a la persona como un todo. Eso es lo que hace, en general, la medicina convencional occidental: actuar de acuerdo a un paradigma físico que, lamentablemente, se aleja de la visión holística de la vida que incorpora a la ciencia, hombre y espiritualidad", explica el doctor Ernesto Vega, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y presidente del comité organizador del V Congreso Internacional de Medicinas Complementarias.

El doctor Vega recalca que los médicos y profesionales de la salud que buscan estar a la vanguardia en salud no deben desenvolverse únicamente en los campos "clásicos" de la medicina, sino que deben permitirse abrir su mente para comprender que la salud y bienestar humano dependen de factores que van más allá de lo concreto y evidente, los cuales están influenciados en forma continua por condiciones energéticas y vibratorias.

"Es lo mismo que nos vienen diciendo las ciencias ancestrales hace más de 5.000 años y que ahora en el siglo XXI podemos refrendar con la teoría cuántica que, mediante teoremas y formulaciones, nos muestra que todo en el universo, incluido el ser humano, está comunicado entre sí y su entorno en un contexto de intercambio e interacción energética continua, que repercute en el estado vibratorio de las partículas que conforman al ser humano, influyendo en nuestra salud y calidad de vida.", apunta el doctor Vega, quien además es director ejecutivo de la Escuela Internacional de Medicina Oriental.

De hecho, hace algunos años está en plena actividad la medicina cuántica, que es parte de las denominadas medicinas alternativas que, con raíces profundamente ancestrales, abarca con un punto de vista moderno desde la teoría cuántica. Incluso, algunos la califican como la "medicina del futuro".

Desde el punto de vista terapéutico, según señala el doctor Vega, actualmente hay muy pocos profesionales en el mundo capacitados en medicina cuántica, destacando el aporte educativo y clínico de la Dra. Xiwli Germain D'Arc, quien también es docente de la Facultad de Medicina.

El doctor Vega, basándose en los estudios de la doctora Germain, señala que la en medicina cuántica "la enfermedad es consecuencia de la pérdida del orden vibratorio molecular unificado al potencial esencial y, en consecuencia, de la capacidad de mantener las funciones biológicas organizadas".

Añade que la medicina convencional tiende a hacer frente a la enfermedad en sus etapas ya avanzadas de síntomas, que es cuando la persona consulta, y; sin embargo, no siempre puede realizar diagnósticos de certeza. "Muchos individuos que no se sienten bien acuden al médico y a pesar de que sus exámenes resultan normales, se siguen sintiendo cansados, ansiosos y con malestares. Frente a eso la cuántica encuentra alteraciones orgánicas más sutiles y las reestablece, permitiendo que la persona logre el equilibrio y el bienestar", indica.

Eso sí, señala, la medicina cuántica no asegura que un paciente en una etapa terminal se recupere, puesto que su aplicación debe ser oportuna, es decir, cuando la propia biología del paciente aún lo permita, ya que no es mágica.

V Congreso Internacional

Entre el 10 y 11 de octubre se llevará a cabo en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, ubicada en Avenida Independencia Nº 1027, el V Congreso Internacional de Medicinas Complementarias: Hombre, Ciencia y Espiritualidad, la Medicina del Siglo XXI.

En la actividad participarán, entre otros, el Premio Nacional de Ciencias Exactas 2007, Miguel Kiwi; el doctor Sacha Barrio, doctor en medicina herbolaria y autor del libro "La revolución de las grasas"; el nutricionista Miguel Leopoldo Alvarado, presidente del Colegio Americano de Nutrición Ortomolecular y de la Asociación Hispanoamericana de Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento de Washington, Estados Unidos; y Félix Mirabel, director científico del Observatorio Europeo Austral de Chile.

La inauguración del congreso se efectuará el viernes 10 de octubre, a las 16 horas, y culminará el sábado a las 19:30 horas.

Más informaciones: http://www.med.uchile.cl/seminarios/octubre.html.

Edición: Universia / RR


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El brócoli podría invertir los efectos perjudiciales de la diabetes en el corazón

El brócoli podría invertir los efectos perjudiciales de la diabetes en el corazón

Investigadores la Universidad de Warwick han descubierto que comer brócoli podría deshacer el daño causado por la diabetes a los vasos sanguíneos del corazón. El profesor Paul Thornalley y su equipo han encontrado un compuesto(Sulforaphane) que puede estimular al cuerpo a producir más enzimas para proteger las arterias.

Estudios anteriores han demostrado que una dieta rica en hortalizas (especialmente hortalizas como el brócoli) está vinculada a la reducción de riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. Las personas con diabetes tienen un riesgo particularmente elevado de enfermedades del corazón, los derrames cerebrales y otras alteraciones de la salud, tales como enfermedad renal, están vinculados a los vasos sanguíneos dañados.

Su equipo observó una reducción significativa de oxígeno reactivo (ROS). La hiperglucemia puede causar niveles de ROS tan altos que pueden dañar las células humanas. Los resultados del estudio mostraron que el Sulforaphane puede invertir este aumento de ROS por el 73 por ciento.

También encontraron que el Sulforaphane activa una proteína en el organismo, la nrf2, que protege a las células y los tejidos del estrés oxidativo mediante la activación de protección antioxidante y desintoxicando enzimas.

Thornalley dijo: "Nuestro estudio sugiere que los compuestos tales como el Sulforaphane de brócoli pueden ayudar a contrarrestar los procesos relacionados con el desarrollo de enfermedades vasculares por diabetes. En el futuro, habrá que comprobar si comer una dieta rica en vegetales Brassica tiene beneficios para la salud de los pacientes diabéticos."

Fuente: http://www.bbsrc.ac.uk/media/releases/2008/080806_warwick_broccoli.html



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La vitamina C contra la diabetes

La vitamina C contra la diabetes
por: Giselle Balido
Fuente: Vanidades

Un estudio llevado a cabo por el Institute of Metabolic Science en Cambridge, Inglaterra, acaba de revelar una dulce sorpresa:

El estudio fue llevado a cabo a lo largo de 12 años entre 22.000 hombres y mujeres saludables, y reveló que aquellos con los niveles más altos de vitamina C en la sangre, mostraron un riesgo un 62 por ciento más bajo de desarrollar diabetes.

Esta valiosa vitamina se encuentra en frutas y verduras crudas, sobre todo en los cítricos y las verduras de hoja verde. Así que para mantenerte saludable y libre de esta enfermedad, aumenta hoy mismo el consumo de guayaba, kiwi, mango, piña (ananá), naranja, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, brasicáceas (verduras de la familia de la col) y espinacas.


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domingo, 5 de octubre de 2008

El exceso de calorías vuelve loco al cerebro: estudio

El exceso de calorías vuelve loco al cerebro: estudio

jueves 2 de octubre de 2008
[-] Texto [+]

Por Maggie Fox

WASHINGTON (Reuters) - Comer de más hace que el cerebro enloquezca y genera un daño que podría causar diabetes, enfermedad cardíaca y otras dolencias, informaron el jueves investigadores estadounidenses.

Consumir mucha comida parece activar senderos del sistema inmunológico habitualmente dormidos en el cerebro, lo que hace que las células inmunes ataquen y destruyan a invasores que no están allí, reveló el equipo de Dongsheng Cai, de la University of Wisconsin-Madison.

El hallazgo, publicado en la revista Cell, podría ayudar a explicar por qué la obesidad causa tantas enfermedades diferentes. Esto podría ofrecer además una nueva forma de prevenir la obesidad en sí.

"Este sendero está presente pero habitualmente inactivo en el cerebro", dijo Cai en un comunicado.

La obesidad es un problema creciente en todo el mundo. En el 2007, 1.800 millones de personas tuvieron sobrepeso u obesidad. Los medicamentos actualmente comercializados para combatir la enfermedad sólo tienen un éxito limitado y suelen presentar efectos colaterales graves.

El equipo de Cai trabajó con ratones, buscando explicar los estudios que demostraron que la obesidad causa inflamación crónica en todo el cuerpo. Esa inflamación se encuentra en una serie de dolencias relacionadas con la obesidad, entre ellas la enfermedad cardíaca y la diabetes.

Los expertos analizaron un compuesto conocido como IKKbeta/NK-kappaB.

Las células inmunes como los macrófagos y los leucocitos emplean este compuesto pero el equipo de Cai lo halló en el hipotálamo, una parte del cerebro relacionada con el metabolismo, tanto en los ratones como en los seres humanos.

"El hipotálamo es el 'centro' de la regulación de la energía", escribieron los autores.

El equipo encontró altos niveles del compuesto allí pero estaba normalmente inactivo.

Cuando los investigadores alimentaron a los roedores con una dieta elevada en grasa, el compuestos se volvió extremadamente activo.

Y al estar activo, el cuerpo ignoraba las señales de la leptina, una hormona que normalmente ayuda a regular el apetito, y la insulina, que ayuda a convertir el alimento en energía.

Estimular el IKKbeta/NK-kappaB hizo que los ratones comieran más, mientras que suprimir el compuesto los hizo comer menos.

Cai cree que su equipo descubrió un eslabón clave de las enfermedades causadas por la ingesta excesiva de alimentos.

"La presencia de IKKbeta/NK-kappaB en el hipotálamo podría atravesar la familia entera de enfermedades modernas inducidas por el exceso de alimentación y la obesidad", indicó el equipo.

Cai no sabe por qué este compuesto estaría en el cerebro y en el sistema inmune, pero sospecha que evolucionó hace mucho en animales primitivos que no tenían el mismo sistema inmunológico sofisticado que los animales modernos, incluidos los ratones y los seres humanos.

"Aparentemente jugó algún rol a la hora de guiar la defensa inmunológica", dijo Cai en una entrevista telefónica. "En la sociedad de hoy en día, este sendero es movilizado por un desafío ambiental diferente: el exceso de alimentación", agregó el autor.

Eliminar el gen mediante ingeniería genética mantuvo a los ratones comiendo normalmente y evitó la obesidad. Aunque esto no puede aplicarse en las personas, Cai considera que un medicamento, o incluso la terapia genética, podría funcionar.

En la terapia genética, un virus u otro vector se emplea para transportar ADN corregido en el organismo, pero el enfoque aún está en etapas muy experimentales.

(Editada en español por Ana Laura Mitidieri)



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sábado, 4 de octubre de 2008

Lo siento por mis amigos vegetarianos, pero …

Lo siento por mis amigos vegetarianos, pero … PDF Imprimir E-Mail
En Rojo
E. Cichowicz Emmanuelli / Especial para En Rojo   

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Lo siento mucho por todos mis buenos amigos vegetarianos con quien comparto, pero el movimiento vegetariano ha caído preso de mucha propaganda corporativa y está ahora mismo lleno de un gran número de mitos y falsedades. Los vegetarianos son creyentes muy fervientes en su filosofía "humanista", "naturalista" y "ecológica", así que no les va a gustar lo que aquí van a leer. En síntesis, el vegetarianismo es, básicamente, un invento moderno y no representa el estado nutricional natural y saludable del ser humano.

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Comencemos con consideraciones evolutivas y antropológicas. De acuerdo a la ley fundamental de la biología – la evolución – la especie Homo sapiens, para sobrevivir, tuvo que aprender a tomar ventaja de todos aquellos factores ambientales que más le aseguraban su bienestar físico y su habilidad de procrear – esto incluía el uso de herramientas, y muy especialmente aquellas herramientas que le permitiesen mejor alimentar a su familia y a su grupo. Perdurarían los grupos que tuviesen la habilidad de alimentarse con substancias de un valor nutritivo más alto, con tal de mantenerse más fuertes, más inteligentes y con más potencial reproductivo que los otros. A tales efectos, el arte de las Cuevas de Altamira, España y Magura, Bulgaria, entre otros, claramente demuestra que nuestros antepasados "primitivos" eran, por lo menos en gran medida, carnívoros. La agricultura, para los efectos evolutivos, es una actividad humana con un origen demasiado reciente como para haber impactado de alguna manera nuestra genética y por ende, nuestra fisiología alimentaria más básica.

En la era moderna, la investigación antropológica y médica más completa sobre la dieta de los grupos humanos la llevó a cabo el doctor Weston A. Price durante los 1920s y 1930s. El doctor Price viajó por todo el planeta, observando las culturas aborígenes más "primitivas," antes y después de haber tenido contacto con el hombre blanco, y anotando minuciosamente su dieta y su correspondiente estado de salud – y todos esos hallazgos se plasmaron en su libro Nutrición y Degeneración Física. El doctor Price encontró ni una sola tribu de aborígenes que fuese completamente vegetariana, y observó una y otra vez que la gente más robusta, más saludable y de temperamento más afectivo eran los que más carne y grasa ingerían. Así que eso de que el vegetarianismo es el estado natural del ser humano es una justificación inventada. Nos guste o no, los humanos somos animales carnívoros por evolución.

Mis amigos vegetarianos se pasan diciéndome que la nutrición que se obtiene de una dieta vegetariana variada es tan o hasta más saludable que la carnívora. Lo siento gente, pero eso es un paquete.

Para empezar, las únicas fuentes de vitamina B12 utilizables por el ser humano son productos animales, especialmente la carne de los órganos y los huevos. Vegetarianos puros ("vegans") que no suplementan su dieta con fuentes adicionales de vitamina B12, tarde o temprano desarrollan anemia. Todos los estudios de personas vegan han demostrado bajas concentraciones de vitamina B12 en la mayoría de los individuos. Las plantas y las algas lo que contienen son análogos de la vitamina B12 que no son bioactivos y que hasta perjudican la absorción de la B12 natural. Algunas personas sí pueden tener una flora intestinal tan saludable que sus propias bacterias producen vitamina B12 bioactiva en suficientes cantidades, pero esos probióticos usualmente vienen de productos animales fermentados, como lo es el yogur.

La vitamina D, en su forma compleja y bioactiva, se encuentra sólo en grasa animal. Algunas plantas contienen una forma "inferior" de vitamina D llamada ergocalciferol (vitamina D2). Aunque nuestra propia piel puede producir vitamina D, esto requiere una exposición al sol de una naturaleza que el hombre moderno trata de evitar por el gran temor a cáncer de la piel. Deficiencia de vitamina D se ha documentado en varios estudios de vegetarianos y vegans. Aun viviendo en el trópico, la mayoría de los puertorriqueños estamos deficientes en vitamina D, y la vitamina D es altamente protectora en contra del cáncer. Buenas fuentes de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, la manteca de puercos que fueron expuestos al sol, los camarones, el salmón, las sardinas, la mantequilla orgánica, los productos lácteos con su cantidad completa de grasa y los huevos de gallinas apropiadamente alimentadas.

La vitamina A es otro problema para los vegetarianos. La verdadera vitamina A (retinol) sólo se encuentra en grasas animales y en órganos como el hígado. Las plantas contienen beta-caroteno, una substancia que el cuerpo puede convertir en vitamina A, pero sólo bajo ciertas circunstancias. O sea, beta-caroteno no es vitamina A. La conversión de beta-caroteno en vitamina A requiere sales biliares, un producto excretado en la bilis (el líquido que almacena la vesícula) en respuesta a la presencia de grasa en el intestino. O sea, que para convertir el beta-caroteno de las plantas en vitamina A, hace falta la ingesta de grasa. Además, infantes, personas que padecen de la tiroides, personas con problemas de la vesícula y diabéticos o no pueden hacer la conversión o la hacen muy pobremente. Y para terminar, aun en condiciones óptimas, la conversión no es muy eficiente – toma 6 moléculas de beta-caroteno para generar una de vitamina A. La vitamina A se utiliza para fortalecer el sistema inmune, para permitir la reproducción y para combatir infecciones.

Mis amigos vegetarianos me indican que ellos tendrán menos probabilidad que yo de padecer de osteoporosis, enfermedades cardiacas, enfermedades del riñón y de cáncer. Esto es una falacia que tomó vida propia en vista de unos reportes iniciales que a final de cuentas probaron ser estudios muy pobremente hechos e interpretados. La gente más carnívora del planeta –los Innuit y los Masai– no padecen de ninguna de estas condiciones, mientras que hay muchas poblaciones vegetarianas –desde la India hasta los adventistas americanos– con tasas muy altas de enfermedad coronaria y de cáncer.

Otro argumento siempre en boca de los vegetarianos es que el comer carne induce una acidosis en la sangre, lo cual lleva al cáncer y otras enfermedades. Otra vez, si eso es así, por qué a los Masai, que consumen principalmente carne, sangre y leche, no padecen de cáncer y las otras enfermedades crónicas y degenerativas modernas. La verdad es que la carne (con el cuerito y la grasa) contiene proteínas completas y vitamina D, los que mantienen un balance de pH en la sangre. Además, ya hay amplia evidencia científica –que naturalmente se les esconde a los médicos– demostrando que el cáncer es producto de una dieta alta en azúcar, carbohidratos refinados y aceites vegetales procesados, y no a causa de carne roja, grasas saturadas o colesterol.

La lista de científicos del más alto renombre, incluyendo premios Nobel, que han certificado como falso el que las carnes rojas, las grasas saturadas y el colesterol causen enfermedad coronaria incluye a Linus Pauling, Russell Smith, George Mann, John Yudkin, Abram Hoffer, Mary Enig y Uffe Ravnskov. Los cardiólogos todavía se refieren al famoso estudio "the Framingham Heart Study" para indicarles a sus pacientes sobre los supuestos peligros del colesterol, pero la información que éstos transmiten viene de la manipulación selectiva de las estadísticas que le suministran las farmacéuticas y su portavoz, la Asociación Americana del Corazón. Lo que no le dicen a los médicos es que en la población de Framingham, Massachussets, aquellos participantes cuyo valor de colesterol bajó durante los 30 años del estudio estaban a más riesgo de morir que aquellos cuyo valor subió. Por cada 1% que bajaba el valor del colesterol aumentaba en un 11% la mortalidad por problemas coronarios.

El concepto del colesterol bueno y el colesterol malo en sí es una gran mentira diseñada sólo para vender las drogas que bajan el colesterol. Lo que los cardiólogos no te dicen es que mientras más bajo tengas el colesterol "malo," más alto es tu riesgo de cáncer y más alto es tu riesgo de infecciones peligrosas como el mortal estafilococo y la tuberculosis, de la cual los vegetarianos padecen más. La conclusión de un estudio reciente lee como sigue, "Un colesterol LDL (el malo) bajo no está necesariamente asociado a desenlaces clínicos óptimos, pero sí es un vaticinador de cáncer y de muerte."

La gran verdad que el sistema corporativo de salud no quiere que ustedes sepan es que el colesterol es extraordinariamente beneficioso para su salud. La leche materna está llena de colesterol porque el colesterol es vital para el desarrollo y funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. El colesterol mantiene al intestino saludable. Las hormonas que nos ayudan a lidiar con el estrés son a base de colesterol. Las hormonas sexuales como el estrógeno y la testosterona están hechas de colesterol. Nuestro cuerpo manufactura la vitamina D, que ayuda tanto a prevenir todo tipo de cáncer, usando el colesterol. De hecho, el colesterol de por sí es un antioxidante poderoso que nos protege del cáncer. Y por último, el colesterol es la substancia que el cuerpo más usa para repararse. Cuando alguien tiene niveles altos de colesterol es porque hay un tejido del cuerpo que está lastimado y le está pidiendo más colesterol al hígado para recuperarse.

Estudios repetidos han demostrado que dietas bajas en colesterol también se asocian al autismo, a partos prematuros, a recién nacidos con cabezas pequeñas, a la depresión, a problemas sicológicos, a la violencia y al suicidio. Eso de que los vegetarianos viven un promedio de nueve años más que los no-vegetarianos es un mito. Muy especialmente, las mujeres con los valores más bajos de colesterol viven vidas mucho más cortas que aquellas con valores altos. En otras palabras, es mucho más peligroso andar por ahí con niveles bajos de colesterol que con niveles altos. Resulta que el colesterol es tu mejor amigo.

Entonces está la adoración de los vegetarianos con la soya, que ven como el sustituto perfecto de la carne en términos de proteína. Los que han visitado una tienda naturalista saben que están llenas de cuanto producto de soya existe – leche, queso, mantecado, aceite, hamburgers, salchichas, tofu, cereales y un sinnúmero de suplementos "nutritivos". No analizaré extensamente la soya como nutriente aquí, ya que dediqué una columna anterior completa de Muriendo por la Boca a ese tema (La Soya – el Mercadeo de un Anti-Nutriente), pero si repasaré brevemente lo más importante.

Para empezar, deben saber que la soya es un negocio corporativo de enorme proporción que representa billones de dólares en ventas. A tal motivo, la propaganda alrededor de la soya es monumental y no es de sorprenderse que una gran parte de ese mercadeo ha sido dirigido a los naturalistas y a los vegetarianos, así logrando que estén enamorados de la habichuela y que desconozcan sus propiedades perjudiciales a la salud.

Los chinos usan la soya como alimento sólo en su forma fermentada porque de esa manera se destruyen todos sus componentes tóxicos. En el Occidente, se usa la soya en su forma cruda, la cual contiene antinutrientes que no permiten la absorción de los minerales más esenciales de la dieta, especialmente el zinc, y que no permiten que se digieran las proteínas adecuadamente. La soya tiene moléculas que interfieren con el funcionamiento normal de la glándula tiroides, y que han causado infertilidad en todos los animales usados experimentalmente hasta ahora. Y como si fuese poco, la soya sabe a ñoña, así que de rutina le añaden el glutamato monosódico (MSG) – una neurotoxina asociada a tumores del cerebro - a los productos de soya para darles sabor. Quiero que mis amigos vegetarianos estén muy claros en esto: la soya en forma no-fermentada es un alimento muy perjudicial a la salud.

Escucharán también a los vegetarianos decir que los humanos tenemos dientes e intestinos de herbívoros y no de carnívoros, para probar que estamos diseñados para comer hierba. De-la-Manga Productions, obviando por completo varios hechos que invalidan esa aseveración. Lo más importante –nuestro único estómago produce ácido clorhídrico en abundancia con el propósito de activar encimas que digieren la proteína– algo que no se ve en herbívoros rumiantes con sus cuatro estómagos, donde la digestión principal de la celulosa la llevan a cabo bacterias. Segundo, nuestro páncreas produce todas las encimas necesarias para digerir grasa y proteína animal. Ciertamente, nuestro intestino es mucho más parecido al del perro, un carnívoro, que al de la oveja, un herbívoro. Y no sé de ustedes, pero yo no me acuerdo de la última vez que me quise sentar en el sofá después de cenar para regurgitar a mi boca la ensalada que me comí y masticarla otra vez por un buen rato mientras veía la tele.

Desde el punto de vista puramente biológico, lo cierto es que la carne de res le provee una serie de nutrientes de alta calidad al ser humano. La carne roja provee proteína completa, incluyendo los aminoácidos esenciales altos en azufre como la cisteína y la taurina y la carnitina, que son necesarios para ojos y corazón saludables. La carne de res también provee la coenzima Q10, vital para el sistema cardiovascular y muscular. La carne de res es una fuente excelente de minerales como magnesio y zinc, el cual contribuye a pensar claramente y a una vida sexual saludable.

Si hay una precaución que se debe tener en mente con la carne de res, es que uno no debe comer carne magra, es decir, sin la grasa. La grasa saturada es otro nutriente que ha sido objeto de la misma propaganda negativa e injustificada del colesterol. La grasa es la parte más importante y nutritiva de la carne de res, conteniendo aceites omega-3, vitaminas A y D, ácidos grasos con acción antimicrobial que protegen nuestro intestino, y el ácido linoléico conjugado, el cual nos protege del cáncer y promueve pérdida de peso. Denle carne magra a sus perros, no a sus hijos.

Tal y como lo acaban de leer –las grasas saturadas correctas, como las de mantequilla, aceite de coco y carne de res, te ayudan a perder peso. Además, te fortalecen el sistema inmune y los huesos y te protegen el hígado. Las grasas y los aceites que más te enferman y te engordan están en la margarina, en los aceites de canola, soya y maíz, y en los aceites vegetales parcialmente hidrogenados.

Me imagino a algunos de mis amigos vegetarianos poniéndose rojos en la cara con rabia mientras leen esto, porque su creencia en ese estilo de vida es de naturaleza espiritual o cuasi-religiosa. Y no los culpo. Yo estoy exponiendo el punto de vista puramente biológico pero, obviamente, la decisión de qué comer va mucho más allá. No hay más que ver los vídeos de cómo la industria trata y mata inhumanamente a criaturas tan maravillosas en preparación para que usted se las saboree, como para uno convertirse en un guerrillero vegetariano como la gente de PETA. Y también sabemos que el ganado comercial está intoxicado con antibióticos, hormonas, y cuarenta mil otros venenos. Mi punto es que no debemos olvidarnos de los hechos biológicos al justificar nuestro mensaje en contra del consumo de carne. Por un lado, yo nunca compraría cordero y nunca me comería un pedazo de pollo de KFC. Por otro lado, no tengo problema alguno en comerme un pedazo de carne de un animal crecido por un agricultor orgánico y humano, porque no me queda duda que la salud de mi cuerpo lo requiere.

A los compañeros vegetarianos que mientras leían esto desarrollaron un coraje repentino e irracional, sepan que es un síntoma clásico de deficiencia de vitamina B12.

La mayoría de la información anterior se deriva de los escritos de Stephen Byrnes, Sally Fallon y Mary Enig. Les invito a que lean más detalladamente sobre el tema en www.westonaprice.org. Lecturas adicionales de interés incluyen los libros The Cholesterol Myths de Uffe Ravnskov, Eat Fat, Lose Fat de Mary Enig y Sally Fallon, Fight for Your Health de Byron J. Richards y The Whole Soy Story de Kaala T. Daniel.

El autor es gastroenterólogo pediátrico retirado con interés particular en nutrición ortomolecular. Comentarios a: DrC@muriendoporlaboca.net Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

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