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VOLUMEN I / I EPOCA

Director: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Noticias y Artículos de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para Profesionales de la Salud

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jueves, 27 de septiembre de 2012

X Encuentro de agricultura organica y ecotecnias urbano rural

Artículos y Noticias de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para profesionales de la salud

X Encuentro de agricultura organica y ecotecnias urbano rural


Enrique Pérez S.
(Coordinador de Prensa y Comunicación)
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Marcha del maíz, por la defensa de las semillas nativas

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martes, 25 de septiembre de 2012

El debate sobre el maíz transgénico (Periodico La Jornada)

Javier Flores
Es muy importante situar en una dimensión correcta el artículo de Eric Séralini y sus colaboradores, en el que se reporta que la ingestión de una variedad de maíz transgénico provoca muerte prematura y daños orgánicos muy graves en ratas. Creo que es indispensable dimensionarlo, porque el debate que ha provocado desde que apareció publicado el pasado miércoles, comienza a rebasar sus significados estrictos para dar lugar a posturas extremas que van desde el rechazo absoluto al empleo de organismos genéticamente modificados (OGM) hasta la defensa a ultranza, incluyendo posiciones francamente anticientíficas y acusaciones sobre conflictos de interés. Sin desconocer que este debate existe desde hace varios años, es indispensable examinar estrictamente los hechos y extraer de ellos sus posibles significados y consecuencias para nuestro país.

¿Cuáles son los hechos? En primer lugar, la publicación del estudio referido en la revista Food and Chemical Toxicology realizado por un grupo de investigadores calificados. Se trata de una publicación científica prestigiada, cuyos contenidos son evaluados previamente por pares (de no ser así, no se explicaría el revuelo que ha causado). El trabajo de Séralini y sus colegas es importante, porque examina los efectos a largo plazo (dos años) de la ingestión de una variedad de maíz transgénico (MON-00603-6 llamada también NK603), cuando generalmente los estudios para demostrar la inocuidad de un OGM cubren un lapso menor.

El NK603, creado y patentado por la empresa Monsanto, es un maíz al que se le ha introducido un gen que lo hace resistente a herbicidas, los cuales contienen como principio activo una sustancia denominada glifosato. El objetivo del grupo europeo (participan científicos de Francia e Italia) se orienta a estudiar los efectos tanto del maíz transgénico como del herbicida.

Los animales se dividen en tres grupos: Los que se alimentan con el NK603 solo; otro con este maíz transgénico más el herbicida disuelto en agua, y uno más solamente con el herbicida, cuya concentración es equivalente a la que consideran satisfactoria las normas en algunos países para el agua de riego. Los tres grupos se comparan con un grupo control (cuyas características no son muy claras), pero a los que se les daría una dieta basada en maíz normal (no transgénico) y agua libre de herbicida.

Los resultados obtenidos son espectaculares. En los tres grupos los animales mueren antes y desarrollan enormes tumores no reversibles. Las más afectadas son las hembras. Además del cáncer, se documentan daños graves en la glándula hipófisis, el hígado y los riñones.

¿Cuáles son los hechos? Desde que apareció publicado este trabajo ha estado sujeto a numerosas críticas de expertos en diversas partes del mundo, incluido México. Las críticas se orientan principalmente hacia los aspectos metodológicos. Además de que algunos juzgan los resultados como el producto de una aventura estadística, en nuestro país se han observado además deficiencias en el grupo control, en las dosis empleadas en los experimentos, en la inexplicable similitud de resultados obtenidos con el OGM y el herbicida solos, a lo que habría que agregar el elevado número de tumores no reversibles en el grupo control alimentado con maíz normal (30 por ciento).

Desde luego, no son comparables los resultados de un artículo ya publicado con las objeciones que se le puedan hacer a través de boletines de prensa. Pero la manera de resolver esta controversia es precisamente situando en el mismo plano las dos posturas científicas. Por ello cobra especial importancia, a mi juicio, el señalamiento de Luis Herrera Estrella, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y una de las principales autoridades de nuestro país en esta materia, quien ha dicho que es necesario repetir el trabajo de Séralini con el fin de confirmar o desechar su validez.

Esta propuesta no debe provocar sorpresa, pues es una práctica habitual e indispensable en la ciencia, especialmente cuando se trata de resolver una controversia. Queda claro que la dimensión en la que se encuentra este debate es de naturaleza científica. El trabajo de Séralini es una importante señal de alerta sobre posibles daños a la salud de un tipo particular de grano (el NK603) y en rigor no puede generalizarse a todos los OGM. Sus resultados son controversiales y su validez deberá definirse, no por el voto popular o las encuestas, sino mediante nuevos trabajos científicos. Pero a menos que ya existan proyectos en marcha, tendrían que transcurrir dos años para reproducir los resultados de Séralini y su grupo. Y mientras esto ocurre, ¿qué hacer?

Hay otros hechos que deben ser considerados. Al menos desde 2009, se ha venido autorizando en México la liberación al medio ambiente del NK603, exactamente el mismo que está en el centro del debate citado. Se ha pasado de la etapa de análisis de riesgo, a la autorización (a Monsanto y otras empresas) de cientos de hectáreas en territorio nacional para el desarrollo de las fases experimental y piloto en estados como Sinaloa, Tamaulipas, Nayarit, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sonora y Baja California Sur. Estos datos son públicos y pueden consultarse en la página de Internet de la Sagarpa.

Ante esto el gobierno mexicano no puede actuar como si nada estuviera pasando. Es necesario convocar a los expertos mexicanos a evaluar el trabajo del grupo europeo y fortalecer la investigación científica en el área de los OGM, con el fin de aprovechar sus beneficios, pero también para evitar los riesgos potenciales sobre la salud y el medio ambiente.

En mi opinión, si ante estos hechos se tuviera que tomar una decisión –y yo creo que debe tomarse–, si se empleara un criterio de tipo médico (y de acuerdo con la ley la Secretaría de Salud está facultada para hacerlo) debería actuarse con prudencia, y ante el riesgo de daños a la salud, deben suspenderse de inmediato las autorizaciones para la liberación de este tipo particular de maíz, y aplicar rigurosos sistemas de vigilancia y control sobre los campos de cultivo ya existentes, hasta en tanto no quede totalmente claro que no representan un riesgo para la salud humana.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

domingo, 23 de septiembre de 2012

Científicos avalan estudio sobre el daño de granos transgénicos (Periódico La Jornada)

Turrent: Si no se verifica la inocuidad, habrá una contaminación irreversible
Cualquier gobierno responsable debería emitir moratoria en la siembra comercial, advierte experto
Creciente debate sobre los daños del maíz transgénico en la alimentación
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 36
Unos investigadores cuestionan métodos y resultados de Seralini, otros los respaldan plenamente

Foto
Integrantes del grupo ambientalista Greenpeace devuelven dos toneladas de arroz transgénico a la Secretaría de Salud en sus oficinas de Lieja, la cual afirma que el grano es seguro para consumir, en marzo de 2007Foto Carlos Cisneros
Fernando Camacho y Carolina Gómez
 
Periódico La Jornada
Domingo 23 de septiembre de 2012, p. 36

El estudio realizado por el biólogo francés Gilles-Eric Seralini, según el cual una variante de semillas transgénicas de maíz habría provocado cáncer de hígado, infertilidad y otros daños físicos a ratas de laboratorio dividió opiniones entre los científicos mexicanos, pues mientras algunos consideran que esta es una prueba del riesgo de dichos granos, otros advirtieron que la citada investigación fue poco rigurosa, y pusieron en duda sus resultados.

Antonio Turrent, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), subrayó que si se permite la siembra masiva de semillas modificadas genéticamente, sin antes verificar la inocuidad de éstas, se corre el riesgo de que la salud y la alimentación de los mexicanos sufra una contaminación irreversible y a gran escala.

El investigador nacional emérito aseveró que el estudio de Seralini –hecho en semillas de la trasnacional Monsanto– fue detallado y excelente, por lo que cualquier gobierno responsable debería emitir una moratoria en la siembra comercial de dicho producto, mientras se realizan nuevos estudios que confirmen o desmientan sus resultados.

Es cierto que no se pueden generalizar, ni tomar como un hecho inconmovible, y por la importancia del maíz como alimento, el gobierno de México debería financiar de inmediato una nuevo estudio, con investigadores independientes. Decir que la única forma de modernizarnos es con los transgénicos es una rotunda mentira, recalcó.

En el mismo sentido, Alejandro Espinosa Calderón, experto del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), aseguró que el estudio en cuestión es serio y formal y fue revisado por pares, a diferencia de los que manda a hacer Monsanto, que sí son sesgados.

Asimismo, afirmó que la UCCS le toma la palabra a los científicos paleros de Monsanto que han cuestionado la investigación de Seralini y propuso que la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados haga un análisis sobre estos maíces, el cual no obtendrá resultados diferentes a los de la Universidad de Caen.

Estudio poco riguroso

En contraposición, Jaime Padilla, director científico de AgroBio México, aseguró que el trabajo del francés es incompleto e inexacto. En ciencia debe decirse cómo se hicieron las cosas. Tras cuestionar la metodología y asegurar que la muestra es muy pequeña, sostuvo que aunque la revista Food and Chemical Toxicology lo haya publicado, eso no quiere decir que sea cierto.

Padilla también aseguró que los ratones blancos, cuando se les da dietas que no son normales, desarrollan tumores en el hígado.

De igual forma, indicó que los científicos que realizaron la investigación son cercanos a grupos ambientalistas que se oponen a los transgénicos y que tal vez los financian. No es clara su fuente de financiamiento. Dicen que no tienen conflicto de intereses, pero se sabe que los patrocinan grupos ambientalistas. Eso habla de un sesgo en la interpretación de los resultados. No se muestra todo lo que salió, sino lo que sale conforme a lo que se quiere.

Federico Sánchez Rodríguez, investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, coincidió en que el análisis de la Universidad de Caen tiene muchas fallas. El número de ratas es muy pequeño, y por lo tanto no es suficiente para hacer un buen análisis estadístico. Además, este tipo de animales es muy susceptible a generar cáncer de mama.

El especialista en biología molecular de plantas subrayó que el tema de las semillas transgénicas está siendo abordado a partir de generalizaciones y conceptos mal entendidos, por lo que no hay motivos para declarar una moratoria de la siembra experimental de organismos genéticamente modificados, cuya inocuidad quizá podría comprobarse en uno o dos años.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

sábado, 22 de septiembre de 2012

Evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos (La Jornada)

Evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos (La Jornada)

Ratas, cáncer y políticas transgénicas
Silvia Ribeiro 
Nuevas evidencias científicas de investigadores en Francia muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.

Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de mil 800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses.  

En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores. Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control. 

Gilles Eric Seralini, director de CRIIGEN, señaló que es un estudio único en el mundo, porque todas las pruebas que han conducido las empresas no superan los tres meses, mientras que este experimento abarcó todo el periodo de vida esperado de las ratas. Justamente, un elemento significativo es que la mayoría de los problemas aparecieron a partir del cuarto mes, por lo que Seralini afirmó que el tiempo elegido para otros experimentos fue intencionalmente corto para evitar la mayoría de los síntomas.

Varios científicos que funcionan como cobertura de la industria de los transgénicos –vinculados o financiados directa o indirectamente por ésta– atacan los estudios del CRIIGEN, señalando supuestas inconsistencias, como que también el grupo de control desarrolló tumores. Pero esto es lógico, porque se usaron ratas que tienen tendencia a expresar tumores y nunca se permite que vivan tanto tiempo. El dato significativo es la enorme diferencia de porcentajes. Además de tumores, los grupos de ratas expuestas a transgénicos y glifosato presentaron problemas serios renales y en el hígado.

El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. Plantar maíz transgénico no está permitido en ese país, justamente por estudios anteriores sobre la posible toxicidad e impactos ambientales del maíz NK603 y Mon810 de Monsanto. En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos –incluso en México– tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

Siendo México centro de origen del maíz y además el país con mayor consumo humano de maíz en el mundo, lo lógico sería que primara el principio de precaución estrictamente, tanto por los riesgos a la salud humana como por los impactos sobre la biodiversidad y los múltiples significados que el maíz tiene en México para sus culturas y su población.

Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra –ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial– de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.

El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto. En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos. Volviendo de esa reunión, el gobierno anunció que rompería la moratoria que existía desde 1999 contra la plantación de maíz transgénico, aunque ninguna de las razones que los expertos expusieron para fundamentar y decretar la moratoria hubiesen cambiado. Al contrario, con el paso de los años, empeoraron las condicionantes de riesgo que fundamentaron la moratoria contra la siembra de maíz transgénico en 1999.

Los transgénicos usan muchos más tóxicos y producen menos que las semillas híbridas, además de la multitud de riesgos e impactos a la salud y al ambiente que crecen todo el tiempo, ya que las plantas se vuelven resistentes y hay que usar compuestos cada vez más tóxicos.

Hay 10 mil años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México. Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.

*investigadora del Grupo ETC

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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