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ORTOMOLECULAR NEWS

ORTOMOLECULAR NEWS LETTER
VOLUMEN I / I EPOCA

Director: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Noticias y Artículos de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para Profesionales de la Salud

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domingo, 21 de abril de 2013

Cruzada transgénica contra los hambrientos (La jornada)

Silvia Ribeiro*

La Cruzada Nacional contra el Hambre, programa insignia del gobierno, no tiene nada que ver con terminar el hambre, ni atender o modificar sus causas, pero sí tiene mucho de cruzada. Ahora los infieles son indios y campesinos que cometen el pecado de tener cultura propia, de ejercer y defender sus propias formas de organización, de producción, de vida, de lucha. A ellos hay que convertirlos a la fuerza a la modernidad: comida chatarra, refrescos embotellados, y si insisten en que en lugar de limosnas quieren seguir cultivando, que sean transgénicos. Todo sazonado con la creación de consejos comunitarios y apoyos selectivos, para asegurar votos y promover el enfrentamiento dentro y entre comunidades.

Es paradigmática la incorporación de las trasnacionales de comida basura Nestlé y PepsiCo a esa Cruzada. Ocupan el primero y segundo lugar como las trasnacionales más grandes del planeta en procesamiento de alimentos y bebidas, ambas ampliamente conocidas por dar al mundo abundantes fuentes de desnutrición, obesidad, diabetes y, en general, promover los malos hábitos alimentarios, generando una enorme carga de gastos públicos en salud. Nestlé ha sido por más de dos décadas el blanco de un boicoteo internacional en numerosos países, por su agresiva promoción de sustitutos de leche materna, provocando mayor desnutrición y colaborando en aumentar la mortalidad infantil, sobre todo en los países más pobres. Por detalles, vea el expediente de la International Baby Food Action Network, IBFAN, galardonada con el Premio Nobel Alternativo justamente por estas denuncias. 

Digamos, hablando de desnutrir niños, Nestlé es toda una experta. Por ello, la Cruzada le asignó un programa de educación de promotoras, que la trasnacional entrenará en autoempleo. Traduciendo: un pequeño ejército de 15 mil mujeres pobres que hagan propaganda de los productos de la trasnacional, con respaldo público. Con razón, Nestlé tituló el proyecto Mi dulce negocio. Para complementar los efectos devastadores de Nestlé con sus sustitutos de leche materna, Pepsico distribuirá galletas nutritivas (traducción: industriales, con químicos, transgénicos, conservadores, etcétera), dirigidas a mujeres embarazadas, en etapa de lactancia y niños menores de cinco años.

Como si fuera una defensa, Rosario Robles, secretaria de desarrollo social, coordinadora de la Cruzada, aclara que Nestlé participó en el programa Hambre Cero en Brasil. Omite agregar que la trasnacional tuvo que salir de allí por las protestas de la sociedad brasilera en su contra. Estas dos nefastas trasnacionales son apenas la punta del iceberg: también se anuncia la participación de Walmart, el supermercado más grande del planeta, cuyo negro historial en competir con producción nacional, eliminar pequeñas tiendas, bajar salarios, discriminación racial y de género y muchas otras condiciones para generar más hambre, le califican ampliamente para esta Cruzada. Avizoran ganancias muchas otras grandes compañías del sector agroalimentario. No hay duda, el hambre de ganancias de las megaempresas será bien atendido por este programa.

Robles abunda que estamos en una sociedad de globalización y libre mercado, por lo que la participación de las empresas es determinante. Nuevamente omite decir que son determinantes para desatar y continuar la crisis alimentaria y de salud, la pobreza rural, la emigración a las ciudades, a través de la apropiación cada vez mayor de la cadena agroalimentaria, facilitada como ahora, por políticas gubernamentales. Cadena que finalmente se propone apresarnos a todos, con Monsanto en una punta (semillas y agrotóxicos) y Walmart en la otra, y cuyos eslabones son las grandes cerealeras como Cargill y ADM y los procesadores industriales de alimentos y bebidas, como Nestlé y Pepsico.

Al principio de la cadena, Monsanto espera que el gobierno le autorice en breve la siembra comercial de millones de hectáreas de maíz transgénico en el Norte del país. Si las solicitudes en Tamaulipas y Sinaloa sorprendían por que pedían se les autorizara más de un millón de hectáreas para cada tipo de transgénico, ¿qué se puede decir de las que están en curso para Chihuahua, Coahuila y Durango, donde la trasnacional solicita casi 12 millones de hectáreas (11 millones 985 mil 951) para cada uno de los tres eventos de maíz transgénico, en distintas localidades de esos estados? Las superficies solicitadas superan con mucho las actuales sembradas con maíz, porque la intención es ir cubriendo cada vez más en varias estaciones de siembra, garantizándose así la decisión a futuro de qué sembrarán los agricultores (no venderán ninguna otra semilla), haciendo además imposible la fiscalización de lo realmente plantado.

Se configura desde varias aristas una cruzada contra los hambrientos, contra los campesinos, contra la soberanía alimentaria y la autonomía de los pueblos del maíz, para que ni ellos ni nadie más que las trasnacionales puedan decidir qué plantar y qué comer.

Entre muchas respuestas a estas realidades, la Red en Defensa del Maíz, Ceccam, la Vía Campesina, YoSoy132 Ambiental, Jóvenes ante el Desastre y la Emergencia Nacional, el Movimiento Urbano Popular y otras organizaciones, llaman del 25 al 30 de abril a unas Jornadas contra el Maíz Transgénico, con la participación, entre otros, de los premios Nobel Alternativos, Vandana Shiva (India), Pat Mooney (Canadá) y Camila Montecinos (Chile). Acuden además como dictaminadores de otra pre-audiencia nacional del proceso del Tribunal Permanente de los Pueblos, esta vez sobre contaminación transgénica del maíz, en Oaxaca el 26 y 27 de abril.

(Programa en http://redendefensadelmaiz.net/).
Rendirse ante la cruzada transgénica, definitivamente no está en la agenda.
*Investigadora del Grupo ETC

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jueves, 18 de abril de 2013

México se ha ganado a mordidas, literalmente, el primer lugar en obesidad infantil (El Economista)

México se ha ganado a mordidas, literalmente, el primer lugar en obesidad infantil (El Economista)

México se ha ganado a mordidas, literalmente, el primer lugar en obesidad infantil. Lo que la Organización Mundial de la Salud llama la pandemia del siglo XXI es un problema de salud pública que tiene responsables: padres, autoridades e industria alimentaria, todos adultos.

Que en las escuelas se venda comida chatarra y que no se implementen medidas para que los niños hagan ejercicio diariamente “nos puede llevar a pensar que la industria alimentaria y nuestras instituciones (…) están tratando de no afectarse uno al otro. Nuestras autoridades de salud están cuidando más a las industrias que a los niños del país”, dijo la psicoterapeuta Martha Alicia Chávez.

La autora del libro Hijos gordos expresó que no es una solución dejar que en las escuelas se vendan raciones pequeñas de comida chatarra (refresquitos, papitas y todo en mini). Para la psicóloga, es una paradoja que por un lado haya campañas contra la obesidad y que por el otro se promueva la misma al permitir que los niños tengan una mala alimentación en los centros escolares.

La comida chatarra es de beneficio para ciertas personas, no para la sociedad, si a las autoridades en verdad les importara la sociedad, implementarían políticas publicas necesarias para tomar en cuenta lo que predicen los expertos: “Si en los próximos 20 años no hacemos algo, no va a haber presupuesto que alcance para curar las enfermedades producto de la obesidad”, reiteró.


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miércoles, 17 de abril de 2013

"La epidemia de la obesidad" RTVE.es

La Noche Temática. "La epidemia de la obesidad" RTVE.es

RTVE.es / LA NOCHE TEMÁTICA 
15.04.2013

La obesidad mata a 400.000 personas al año en Estados Unidos y está a punto de convertirse en la primera causa de mortalidad del país. La Noche Temática aborda la 'epidemia' de obesidad en la sociedad norteamericana y la lucha por combatirla a través de dos documentales. 

FICHA TÉCNICA
Estados Unidos contra la obesidad
Dirección: Romain Bolzinger
Producción: Tac Presse. Francia 2012
Duración: 52'
Calificación: mayores de 7 años
Sobredosis de azúcar
Dirección: Edouard Perrin y Jean-Baptiste Renaud
Producción: Premières Lignes. Francia 2012
Duración: 52'
Calificación: mayores de 7 años

“Estados Unidos contra la obesidad”
En el país de la hamburguesa los niños están cada vez más gordos, los obesos mueren cada vez más jóvenes y el sobrepeso se ha convertido incluso en la primera razón de expulsión del ejército. Pero la guerra contra la obesidad ya ha comenzado. Los políticos tratan de hacer cumplir las leyes que prohíben incluir juguetes en la comida rápida para niños, o crean aceras para animar a la gente a caminar. Los campamentos de vacaciones para perder peso aumentan su popularidad entre los jóvenes obesos. Sin embargo, también están los que glorifican la obesidad, aclamando que “lo grande es bonito”.

La obesidad no está relacionada sólo con la ingesta de calorías (Corbis)

LAS DIETAS ACTUALES NO TIENEN BASE CIENTÍFICA (El Confidencial)
La causa de la obesidad que han estado ocultando durante 75 años
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/04/17/la-causa-de-la-obesidad-que-han-estado-ocultando-durante-75-anos-118990/


La obesidad no está relacionada sólo con la ingesta de calorías. (Corbis)
Miguel Ayuso
17/04/2013

Desde los años 50, la sabiduría popular sobre la obesidad apenas ha cambiado y se basa en una sencilla premisa: somos gordos porque comemos más de los que quemamos. La hipótesis del equilibrio energético, tal como se conoce a esta creencia, parte de una afirmación que pocos se atreven a cuestionar, una verdad de Perogrullo que todos creemos que se basa en el “sentido común”. Nos lo han enseñado en el colegio, lo hemos leído en las revistas y lo hemos visto por la tele. Pero, tal como asegura el científico y periodista Gary Taubes, una de las autoridades mundiales en el terreno de la divulgación sobre nutrición, no hay un sólo experimento científico que valide esta creencia tan extendida.

Parece sorprendente, pero, en un ensayo publicado hoy en el British Medical Journal, Taubes asegura que la hipótesis del equilibrio energético no es correcta y, dado que consiguió arrinconar a la otra hipótesis, basada en fundamentos endocrinos y hormonales, es en última instancia responsable de la epidemia de obesidad que sufren los países occidentales y todas las enfermedades crónicas que ésta conlleva. Es un dogma que debemos eliminar si queremos avanzar en el conocimiento real de una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Una historia de la obesidad
La historia de la investigación sobre la obesidad se traduce, según explica Taubes en su ensayo, en la pugna entre dos hipótesis que han tratado de explicar durante más de dos siglos por qué las personas engordan. La batalla comenzó a principios del siglo XX, cuando se realizaron los primeros estudios científicos sobre la obesidad.

Según la hipótesis del equilibrio energético, los gordos son iguales en una cosa: comen demasiado

La hipótesis del equiliibrio energético surgió cuando los científicos empezaron a aplicar las leyes de la termodinámica a los organismos vivos. A finales del siglo XIX los científicos americanos Wilbur Atwater y Francis Benedict confirmaron que estas leyes podían aplicarse también a los humanos: las calorías que consumimos pueden ser quemadas a modo de combustible, almacenadas o expulsadas. Esta revelación llevó a dos científicos influyentes, el alemán Carlo von Noorden y el estadounidense Louis Newburgh, a formular la hipótesis del equilibrio energético que, pese a haberse creado hace un siglo, sigue dándose por buena por la mayoría de la población. 

En 1920, Newburgh aseguró que la hipótesis del equilibrio energético debía ser necesariamente correcta, pues se basaba en una verdad fundamental: “Todos los obesos son iguales en una cosa, comen demasiado”. Para el científico americano los obesos eran los únicos responsables de su enfermedad y culpables de “varias debilidades humanas como el exceso y la ignorancia”.

La hipótesis endocrinológica

A la par que se formulaba en EEUU la hipótesis del equilibrio energético varios científicos alemanes desarrollaron una hipótesis alternativa basada en la idea de que la obesidad tenía que ver con un incorrecto funcionamiento de las hormonas y el sistema endocrino, que conducen a una acumulación excesiva de grasa en determinadas zonas del cuerpo. Para Wilhem Falta, discípulo de von Noorden y pionero de la ciencia de la endocrinología, la obesidad estaba causada por la insulina y estaba directamente relacionada con la diabetes.

A principios del siglo XX varios científicos alemanes insistieron en el origen endocrino de la obesidad

Otra versión de esta hipótesis, la que ha tenido mayor recorrido, fue desarrollada por el médico alemán Gustav Von Bergmann y el endocrino austriaco Julius Bauer. Bergmann creía que la obesidad estaba causada por la lipofilia –“el amor por la grasa”–, una predisposición endocrina de algunas personas a acumular grasa en unas partes del cuerpo y no en otras. La gente con tendencia a engordar, explicó Von Bergmann en 1908, tenían un tejido adiposo anormal, con tendencia a la acumulación de grasas.

En torno a la década de los 30, la teoría de la lipofilia se convirtió en la más aceptada en Europa, y fue muy bien recibida en Estados Unidos. Pero entonces estalló la guerra.

Una hipótesis condenada al olvido

Antes de que estallara la II Guerra Mundial la mayoría de la literatura científica sobre obesidad estaba escrita en alemán. Tras la derrota del Tercer Reich, la lengua de Goethe fue desterrada de la comunidad científica y con ella todo lo relativo a la hipótesis endocrinológica de la obesidad. El inglés se convirtió en la única lengua válida para las investigaciones científicas y, debido a esto, la hipótesis del equilibrio de energía, todavía mayoritaria en EEUU, se extendió como la pólvora.

Tras la derrota del Tercer Reich, el alemán fue desterrado de la comunidad científica y con él todo lo relativo a la hipótesis endocrinológica

En los años 60 se constató que la insulina era el regulador principal de la acumulación de grasa en las células. El hallazgo casaba a la perfección con la hipótesis endocrinológica, pero, para entonces, ya nadie se acordaba de las teorías de Falta y Von Bergmann, que de haberse mantenido se habrían unificado tras el descubrimiento y sin duda habrían salido fortalecidas. Este desconocimiento, según Taubes, fue fatal. De haber sobrevivido la teoría endocrinológica nos habríamos dado cuenta de que los obesos no son gordos porque comen demasiado, sino porque desencadenan una respuesta hormonal que ocasiona que el combustible consumido se almacene en forma de grasa.

Para Taubes, que ha defendido repetidamente la hipótesis endocrinológica en varios libros que han llegado a superventas –Good Calories, Bad Calories (2007, que no cuenta con traducción al español) y Cómo engordamos y qué hacer al respecto (2011, RBA)–, los terapeutas saben desde mediados de los 70 que las dietas que restringen los carbohidratos son las más eficaces para combatir la obesidad, algo que casa al 100% con la hipótesis defendida por los científicos alemanes, pero la mayoría de los médicos no han dado su brazo a torcer y han negado repetidamente que la obesidad tenga un origen endocrino.

Estamos gordos debido al consumo de carbohidratos y azúcar


“Los intentos por culpar al aumento mundial de la disponibilidad de calorías de la epidemia de obsesidad”, explica Taubes, “suelen pasar por alto el hecho de que este incremento está ocasionado, en gran medida, por una mayor ingesta de carbohidratos, principalmente azúcares como la sacarosa y el jarabe de maíz de alta fructosa”. En su opinión, la ciencia de la obesidad se ha alejado de los estudios científicos rigurosos para aceptar como cierto todo aquello a lo que se pueda aplicar una simple relación causa-efecto.

Pese a que Taubes mantiene una clara hipótesis reconoce que, a día de hoy, seguimos sin poder responder con solidez científica a una pregunta tan aparentemente simple como ¿por qué engordamos? Pero está decidido a encontrar la respuesta, y para ello ha marcado, a través de su plataforma Nutrition Science Initiative –que busca financiar proyectos científicos sobre nutrición–, tres condiciones necesarias para progresar en el conocimiento de la obesidad:

1. Aceptar que existen hipótesis alternativas al equilibrio energético para explicar la obesidad.

2. Negarse a aceptar investigaciones de poca calidad para establecer conocimientos fiables y directrices de salud pública.

3. Defender el gasto en investigación sobre la obesidad, pues ni siquiera las mejores investigaciones han logrado explicar, de momento, por qué engordamos.
Artículos y Noticias de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para profesionales de la salud

martes, 16 de abril de 2013

Chatarra para el hambre (La Jornada)

México SA / Cruzada por la obesidad / Chatarra para el hambre / Las compras de Diconsa (La Jornada)
Carlos Fernández-Vega
Por lo visto, la estrategia gubernamental para combatir el hambre en el país no va más allá de llenar con productos chatarra el estómago de los mexicanos famélicos, para que éstos, medianamente, se mantengan en funcionamiento. Por ejemplo, un litro de refresco (¡sonríe, Pepsi está contigo!) aporta algo así como 25 por ciento de las calorías diarias requeridas por el cuerpo humano, y si se agregan un par de bolsas de Sabritas (mucha sal y grasa) y dos gansitos Marinela (más grasa y azúcar), la cuota está cubierta, independientemente de que lo único que fomentan este tipo de productos es la obesidad y no la alimentación. La tesis es llénenlos, no aliméntelos.
Mucho ruido se ha producido por la firma del convenio de colaboración entre la Sedeso y Pepsico (otras chispeantes trasnacionales esperan turno) para combatir el hambre en el país, pero en realidad la práctica de atiborrar a los mexicanos con productos chatarra es añeja. Millones y millones de litros de burbujeantes bebidas engordantes se venden cotidianamente a lo largo y ancho de la República. No habrá leche en las comunidades más alejadas, pero qué tal Pepsi, Coca-Cola o demás productos pro obesidad. Y no sólo se expenden en los comercios privados, sino en la institución pública que se honra en contribuir a la sana alimentación de los mexicanos.
La Jornada (Angélica Enciso) nos ilustra: las tiendas Diconsa de la Secretaría de Desarrollo Social, incluidas en la Cruzada Nacional contra el Hambre, no ofrecen en la canasta alimentaria básica alimentos frescos, pero sí venden botanas y frituras, así como refrescos embotellados, de los cuales México ocupa el primer lugar mundial en consumo per cápita. Una familia de escasos recursos destina hasta 7.5 por ciento de sus ingresos totales a comprar refrescos, y la frecuencia en el consumo de éstos supera a alimentos básicos como leche, huevo, carne, frutas y verduras, indica el Instituto Nacional de Salud Pública. Ubicada en zonas de alta y muy alta marginación, la red de tiendas Diconsa expende frituras y refrescos, aunque el gobierno está obligado por la Constitución a garantizar el derecho a una alimentación suficiente, nutritiva y de calidad.
La información referida subraya que incluso el relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, recomendó el año pasado al gobierno mexicano que estudie la posibilidad de aplicar impuestos para desalentar las dietas ricas en energía, en particular el consumo de refrescos, y de conceder subvenciones a las comunidades pobres para que puedan acceder al agua, las frutas y las verduras, y tenga en cuenta el efecto de las políticas agrarias y comerciales en las dietas de la población. En los hechos, el gobierno calderonista ni siquiera se animó (como se comprometió) a sacar la chatarra de las escuelas.
Diconsa se autodefine como una empresa de participación estatal mayoritaria que pertenece al sector Desarrollo Social. Tiene el propósito de contribuir a la superación de la pobreza alimentaria, mediante el abasto de productos básicos y complementarios a localidades rurales de alta y muy alta marginación, con base en la organización y la participación comunitaria. Atiende a 25 mil 468 tiendas en todo el país y para cumplir con su objetivo cuenta con más de 300 almacenes rurales y centrales, 3 mil 691 mil unidades asignadas a sucursales que cada día recorren miles de kilómetros de carreteras y terracerías completarían un viaje de ida y vuelta a la Luna.
Por si fuera poco, somos la red de abasto social más grande del país, que trabaja para garantizar la distribución de alimentos con alto contenido nutricional y económicamente accesibles para la población en condiciones de marginación. Una de sus principales funciones, según presume, es hacer negociaciones para la adquisición de los principales productos básicos que los mexicanos consumen en zonas rurales tales como maíz, frijol, arroz, azúcar, leche, café, harina de maíz, harina de trigo, sal de mesa, aceite, chocolate, chile, atún, sardina, galletas, pasta para sopa, abarrotes y mercancías en general, y su meta es mejorar la nutrición de los mexicanos que viven en comunidades rurales, para impulsar el desarrollo de sus familias. Lleva productos básicos y complementarios de calidad y bajo precio a las localidades que más los necesitan, de forma eficiente y oportuna.
En ningún momento menciona que para mejorar la nutrición de los mexicanos comercializa refrescos y otros productos chatarra. No lo dice, pero sí utiliza recursos públicos al por mayor para tal fin. Por ejemplo, entre noviembre de 2011 y diciembre de 2012 (información vía Ifai), Diconsa reconoce 3 mil 298 adquisiciones (todas por adjudicación directa y por un monto multimillonario) a la Comercializadora Pepsico México, por medio de las cuales garantiza el abasto de los productos de esa trasnacional a los rincones más apartados de la República.
De igual forma, también por adjudicación directa destinó cuantiosos recursos públicos (478 pedidos) para que Barcel, subsidiaria de Bimbo, le surtiera de productos engordantes y así distribuirlos por la famélica geografía nacional, por medio de la red de abasto social, y alimentar a los mexicanos hambrientos, quienes a la mano siempre tienen refrescos embotellados y, por si fuera poco, refrescos en polvo.
No son las únicas chatarreras que gozan del presupuesto público, desde luego, pero queda claro que si esa enorme red de abasto social no ofrece alimentos frescos en su canasta alimentaria, se aplica para distribuir todo tipo de productos engordantes y nada alimenticios, incluidas las galletas de animalitos. Si con eso el gobierno pretende combatir el hambre, entonces los mexicanos famélicos están fritos. Y si a ello se añaden pensiones de 17 pesos con 50 centavos por día, peor.
Las rebanadas del pastel
Como bien advierte el director de la asociación civil El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo, un factor determinante para el incremento de la obesidad en México ha sido el alto consumo de bebidas azucaradas. Somos el país que más litros de refresco consume al año, 163 por persona, superando a Estados Unidos. El absurdo es que Diconsa, que es un organismo del Estado y que lleva alimentos a la población en pobreza, subsidie la comida chatarra. Se ha señalado que el alto consumo de alimentos chatarra en el país no sólo tiene que ver con sobrepeso y obesidad, sino con anemia y desnutrición; lo hemos comprobado con encuestas y estudios. Pero allí están, y con adjudicaciones directas.

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lunes, 15 de abril de 2013

Productos chatarra, en los estantes de tiendas Diconsa, ubicadas en zonas marginadas

Productos chatarra, en los estantes de tiendas Diconsa, ubicadas en zonas marginadas
Por ley deberian ofrecer alimentos nutritivos

Conflicto de intereses entre empresas e instituciones públicas: El poder del consumidor

Forman parte de la cruzada contra el hambre; se ubican en zonas de alta y muy alta marginación

Foto
Una de las 25 mil tiendas de Diconsa. La imagen corresponde al estado de ChiapasFoto Moysés Zúñiga Santiago
Angélica Enciso
 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de abril de 2013, p. 7
Las tiendas Diconsa de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), incluidas en la Cruzada Nacional contra el Hambre, no ofrecen en la canasta alimentaria básica alimentos frescos, pero sí venden botanas y frituras, así como refrescos embotellados, de los cuales México ocupa el primer lugar mundial en consumo per cápita.
Una familia de escasos recursos destina hasta 7.5 por ciento de sus ingresos totales a comprar refrescos, y la frecuencia en el consumo de éstos supera a alimentos básicos como leche, huevo, carne, frutas y verduras, indica el Instituto Nacional de Salud Pública.
Ubicada en zonas de alta y muy alta marginación, la red de tiendas Diconsa expende frituras y refrescos, aunque el gobierno está obligado por la Constitución a garantizar el derecho a una alimentación suficiente, nutritiva y de calidad. ‘‘Esto habla de un conflicto de intereses y del vínculo entre las empresas y las instituciones públicas’’, señaló Alejandro Calvillo, director de la asociación civil El poder del consumidor.
Incluso el relator de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, recomendó el año pasado al gobierno mexicano que ‘‘estudie la posibilidad de aplicar impuestos para desalentar las dietas ricas en energía, en particular el consumo de refrescos, y de conceder subvenciones a las comunidades pobres para que puedan acceder al agua, la fruta y las verduras, y tenga en cuenta el efecto de las políticas agrarias y comerciales en las dietas de la población’’.
En las reglas de operación del Programa de Abasto Rural a cargo de Diconsa, que este año pondrá énfasis en los 400 municipios incluidos en la cruzada, se señala que se busca ‘‘contribuir a la seguridad alimentaria facilitando el acceso físico y económico a productos alimenticios de la población que habita en localidades rurales marginadas’’.
La red de Diconsa tiene alrededor de 25 mil tiendas y 304 almacenes distribuidos en el territorio nacional, en atención a localidades catalogadas como de alta y muy alta marginación, que hasta 2010 sumaban 83 mil 474 puntos, donde vivían alrededor de 18.4 millones de personas.
Las reglas indican que ‘‘para garantizar el derecho de acceso a la alimentación de las personas es necesario disponer de un abasto de alimentos de calidad’’.
Entre los productos de la canasta básica se encuentran maíz, frijol, arroz, aceite vegetal, leche en polvo, café soluble, sal de mesa, avena, pasta para sopa, galletas marías y de animalitos.
El catálogo de productos del programa ‘‘para la alimentación y nutrición’’ se incluyen productos envasados y procesados, diversas galletas, harinas, jugos, varios tipos de maíz, así como frituras, refrescos embotellados y en polvo.
De acuerdo con Alejandro Calvillo, un factor determinante para el incremento de la obesidad en México ha sido el alto consumo de bebidas azucaradas. ‘‘Somos el país que más litros de refresco consume al año, 163 por persona, superando a Estados Unidos’’.
Refiere que ‘‘el absurdo es que Diconsa, que es un organismo del Estado y que lleva alimentos a la población en pobreza, subsidie la comida chatarra. Se ha señalado que el alto consumo de alimentos chatarra en el país no sólo tiene que ver con sobrepeso y obesidad, sino con anemia y desnutrición; lo hemos comprobado con encuestas y estudios’’, agregó.
Hay alto consumo de comida chatarra con publicidad invasiva, por la penetración de estos productos en todos los rincones del país, y esto ‘‘es la principal causa del abandono de las tradiciones culinarias de las regiones’’.
En la mayoría de los casos el potencial para solucionar el problema de la desnutrición y del hambre está en las propias regiones, pero la invasión de estos productos desvaloriza el consumo de productos locales, apuntó.
Indicó finalmente que Diconsa refuerza ‘‘un deterioro de hábitos alimentarios en beneficio de las empresas, cuando tendría que potenciar los mercados locales y tener cadenas para llevar productos frescos y granos. Tendría además que promover el consumo de frijol, que cayó brutalmente’’.


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