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VOLUMEN I / I EPOCA

Director: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Noticias y Artículos de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para Profesionales de la Salud

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martes, 13 de julio de 2010

Revisión rápida de artículos (Antioxidantes y Calidad de Vida)

Revisión rápida de artículos (Antioxidantes y Calidad de Vida)
Efecto del extracto de ginkgo biloba asociado a la olanzapina sobre los valores de las enzimas antioxidantes y la respuesta terapéutica en pacientes con esquizofrenia

Título original: The effect of extract of ginkgo biloba addition to olanzapine on therapeutic effect and antioxidant enzyme levels in patients with schizophrenia

Introducción
    Diversas investigaciones examinaron la participación de los radicales libres del oxígeno (RLO) en la fisiopatología de los trastornos neurodegenerativos y las enfermedades psiquiátricas y hallaron que existe un exceso de producción de RLO en la esquizofrenia y la depresión. Por otra parte, la actividad de las enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa [SOD], catalasa y glutatión peroxidasa [GPX]) que atrapan y transforman a los RLO en moléculas no tóxicas, podría estar disminuida en estas patologías.
    Hasta el presente no se realizaron estudios con el extracto de ginkgo biloba (EGb), un importante agente antioxidante obtenido de la hoja del árbol homónimo (Figura 1). En este trabajo se evaluó el efecto terapéutico del EGb sobre la actividad de las enzimas antioxidantes y el posible beneficio clínico en pacientes con síntomas de esquizofrenia medicados con olanzapina.


Figura 1
Hojas de ginkgo biloba con su característica forma bilobada de donde proviene su nombre. Es una especie muy longeva que puede alcanzar hasta los mil años de vida y el fósil viviente más antiguo, ya que sus antepasados se remontan al Pérmico o sea 270 millones de años sin cambios evolutivos.



Métodos
    Se incluyeron en este estudio 29 pacientes con diagnóstico de esquizofrenia de acuerdo al DMS-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) de la Sociedad Americana de Psiquiatría. Todos los pacientes estaban medicados con olanzapina en una dosis diaria que osciló entre 5 y 20 mg.
    Los pacientes fueron divididos en grupo I que recibió olanzapina más EGb 150 mg cada 12 horas (n = 15) y grupo II (n = 14) que solamente recibió olanzapina. El estudio fue ciego en una dirección y el estado psiquiátrico de los enfermos se midió a través de la escalas convencionales Scale for the Assessment of Negative Symptoms (SANS) y Scale for the Assessment of Postive Symptoms (SAPS).
    Los pacientes fueron evaluados al inicio y al término de 8 semanas de tratamiento donde se aplicaron las escalas mencionadas y se determinaron las enzimas antioxidantes SOD, catalasa y GPX.
    No hubo diferencias significativas entre los grupos I y II respecto de la edad, sexo y otras variables.

Resultados
    Al inicio del estudio ambos grupos de pacientes con esquizofrenia tenían valores de SOD, GPX y catalasa significativamente más elevados que en el grupo de personas sanas.
    Al término de las 8 semanas se observó una reducción significativa de SOD y de GPX en el grupo I comparado con el grupo II, mientras que no hubo cambios sustanciales respecto de la GPX en ambos grupos.
    Se produjo una mejoría significativa en el grupo I comparado con el grupo II respecto de dos de las escalas de evaluación de esquizofrenia (Figura 2).


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Figura 2
Valores iniciales de puntuación en las SANS y SAPS al inicio del protocolo y al término de 8 semanas. Se observó una mejoría significativa en el grupo I respecto a la escala SAPS. SANS: Scale for the Assessment of Negative Symptoms; SAPS: Scale for the Assessment of Postive Symptoms.



Discusión
    En este trabajo se hicieron las siguientes observaciones:

• Las enzimas antioxidantes SOD, GPX y catalasa estaban aumentadas en los pacientes con esquizofrenia respecto de los controles.
• En el grupo I la administración de EGb redujo en forma significativa la actividad de SOD y de catalasa comparada con los valores basales. Esto no se observó en el grupo II. No hubo cambios en la actividad de GPX.
• En el grupo I se produjo una mejoría significativa en la escala de evaluación SAPS de esquizofrenia al término del tratamiento comparado con la puntuación basal. En el grupo II no hubo diferencias significativas.

    El hallazgo de la elevación de las enzimas antioxidantes en los pacientes con esquizofrenia ya había sido señalado en trabajos anteriores. Probablemente este sea un mecanismo defensivo ante un aumento de los RLO que hoy día se acepta que son producidos por las células de la glía transformadas en macrófagos activados y por el aumento de la actividad dopaminérgica de la enfermedad.
    El beneficio producido por el EGb expresado por las reducciones en la puntuación de SAPS es un resultado alentador que debe ser confirmado con estudios futuros sobre una mayor cantidad de pacientes.

Atmaca,M, Tezcan E, Kuloglu, M et al. Departments of Psychiatry and Clinical Biochemistry, Firat University, School of Medicine, Elazig, Turkey. Psychiatry and Clinical Neurosciences 2005;59:652–656.


Asociación entre la vitamina C y los marcadores sanguíneos de inflamación y hemostasia

Título original: Associations of Vitamin C Status, Fruit and Vegetable Intakes, and Markers of Inflammation and Hemostasis

Introducción
    Hoy se acepta que el estrés oxidativo es un mecanismo que participa en el desarrollo y progresión de la aterosclerosis. La cantidad de vitamina C (VC), el principal nutriente antioxidante hidrosoluble del plasma humano, parece guardar una relación inversa con el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y con el cáncer.
    Si bien los estudios controlados con antioxidantes no demostraron beneficios sustanciales en la reducción o prevención de la ECV, son pocos los estudios de este tipo en los que se haya utilizado, específicamente, la VC.
    Si la VC protege contra la ECV, los mecanismos potenciales de acción actuarían, en gran parte, neutralizando el fenómeno inflamatorio que existe en la sangre y en los tejidos de las personas con ECV.
    El British Regional Heart Study examinó, en una población masculina, la relación entre la ingesta de VC y sus valores plasmáticos, utilizando varios marcadores plasmáticos de inflamación y de hemostasis relacionados con el riesgo de ECV.

Métodos
    Éste fue un estudio prospectivo de ECV que incorporó 7735 hombres entre 40 y 59 años de edad. De esta población se seleccionaron 3258 hombres sanos, sin antecedentes de diabetes ni de ECV, que fueron sometidos a los siguientes estudios:

• Un cuestionario alimentario para determinar la ingesta de VC.
• La VC plasmática medida por HPLC. Los resultados se dividieron en cuartilos de 1 (valor más bajo de VC) a 4 (valor más alto de VC).
• La viscosidad sanguínea.
• El fibrinógeno.
• Los factores de coagulación VII, VIII y IX.
• El tiempo de tromboplastina parcialmente activado.
• La proteína C reactiva.
• El antígeno del activador tisular del plasminógeno (t-PA).
• El antígeno del factor de von Willebrand factor (vWF).
• La calidad de vida, el consumo de medicamentos, la actividad física, el tabaquismo, el índice de masa corporal (IMC) en kg/m2 y la clase social.

Resultados
VC plasmática y alimentaria y estilo de vida. El tabaquismo, la inactividad física, el bajo nivel social y, en menor grado, el IMC, estaban inversa y significativamente asociados con la ingesta de VC y con los valores plasmáticos de esta vitamina (Figura 1).


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Figura 1
Valores plasmáticos de vitamina C (VC) relacionados con el tabaquismo, la actividad física y el índice de masa corporal (IMC). En el caso del tabaquismo, bajo el término "NO" se incluyeron las personas que nunca fumaron y "SI" a los fumadores actuales. Respecto de la actividad física, el término "NO" incluyó a las personas que no hacían ningún tipo de actividad física y "SI" a las personas que realizaban ejercicios físicos de grado moderado a intenso. Las diferencias fueron significativas en todos los casos.



VC y marcadores de inflamaciónde la sangre y de marcadores de hemostasia. Tanto los valores plasmáticos como la ingesta de VC guardaron una relación inversa con estos marcadores. Luego de ajustar por edad, tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol, clase social e IMC, la VC en plasma permaneció inversamente asociada con los valores de proteína C reactiva (marcador de inflamación), de fibrinógeno, t-PA y de viscosidad de la sangre (estos tres últimos son marcadores de hemostasia). (Figura 2).
    Los valores de proteína C reactiva disminuyeron significativamente con el aumento de VC en plasma y con la mayor ingesta de VC en los alimentos.
    También se observó una relación inversamente significativa entre la VC en la dieta o sus valores en plasma, y el factor de von Willebrand y el factor VIII, luego del ajuste por edad, pero no así luego del ajuste multifactorial. Esto implica que la VC reduce el estado de hipercoagulabilidad de la sangre y, por lo tanto, contribuiría a un menor riesgo de trombosis y de accidente de placa ateroamtosa.


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Figura 2
Comparación entre el cuartil 1 y el cuartil 4 de valores plasmáticos de VC, y los valores plasmáticos de diversos marcadores proinflamatorios y de hemostasia.



Suplementos con VC. Los hombres que tomaron suplementos con VC (n = 327) presentaron concentraciones plasmáticas de proteína C reactiva significativamente inferiores a los que no tomaron suplementos, aún después de emparejar los grupos y de eliminar factores de confusión (P = 0,01). También presentaron concentraciones de fibrinógeno y niveles de viscosidad sanguínea significativamente inferiores a quienes no tomaron suplementos (P = 0,03 y P = 0,003, respectivamente). No hubo cambios sustanciales respecto de las concentraciones de t-PA.

Discusión
    El estudio mostró que la VC plasmática y la ingesta de VC están inversamente asociadas con algunos marcadores de la fase de respuesta aguda y de hemostasia que guardan relación con un mayor riesgo de ECV. Varios estudios informaron que la VC puede mejorar la disfunción endotelial en fumadores, en pacientes hipertensos y en pacientes con enfermedad coronaria.
    Este estudio se basó sobre hombres, casi todos blancos, por lo tanto, sus hallazgos no se pueden generalizar hacia otros grupos étnicos o hacia mujeres, aunque otros trabajos señalaron que en la mujer la ingesta de frutas está relacionada con un descenso de la proteína C reactiva.
    En este estudio no se consideraron personas con diabetes, ni con antecedentes de ECV ya que, de por sí, tienen valores elevados de marcadores inflamatorios y podrían causar confusión en los resultados.
    Estos hallazgos refuerzan el concepto de que la VC es un importante protector del endotelio y puede revertir la disfunción endotelial ante la presencia de factores de riesgo. El beneficio de la VC para prevenir la ECV deberá ser confirmado mediante grandes estudios controlados.

Wannamethee SG, Lowe GDO, Rumley A, et al. Royal Free and University College Medical School, London, UK; Royal Infirmary, Glasgow, UK; St George's, University of London, London, UK. Am J Clin Nutr 2006;83:567–74.


Evolución del conocimiento sobre la vitamina C

    El escorbuto es una enfermedad ya descripta en las antiguas civilizaciones egipcia, la griega y la romana. Las principales víctimas de la enfermedad eran los marinos que realizaban largas travesías en alta mar y que, durante el viaje, sufrían el sangrado de mucosas, la pérdida de dientes, hemorragias y debilitamiento muscular. Las muertes por escorbuto a partir del siglo XV, en el que comenzaron los viajes intercontinentales, competían con las muertes debidas a naufragios y a batallas navales.
    El escorbuto era considerado entonces como una enfermedad infecciosa, especialmente cuando en la Europa en el siglo XVI se produjo una epidemia de escorbuto con alta mortandad. Recién a partir del siglo XVIII se comenzó a sospechar que podría ser causado por el déficit de frutas y las verduras. Sin embargo, la relación entre el escorbuto y la vitamina C recién fue establecida en el siglo XX.
    La primera referencia que se conoce sobre el déficit de ciertos nutrientes como causa de escorbuto se debe al explorador francés Jacques Cartier, quien remontó el Río San Lorenzo y conquistó el Canadá para Francia a principios del siglo XVI. Cartier observó que los marineros de su tripulación que habían comido frutas y verduras no padecieron escorbuto.
    En 1747, James Lind (Figura 1), un médico cirujano de la Royal Navy, realizó un experimento clínico sobre 12 marineros postrados por el escorbuto a los cuales dividió en 6 pares. Cada grupo recibió un tipo diferente de suplementación dietaria y, al cabo de 8 semanas, los dos marineros que habían recibido la dieta suplementada de dos naranjas y un limón, experimentaron una dramática mejoría de la enfermedad. Se considera que éste fue el primer estudio intervencionista con comparación de grupos en la historia de la medicina, que sentó las bases de lo que serían los estudios controlados de la medicina basada en la evidencia.


Figura 1
La imagen de la izquierda recrea el momento en que James Lind realiza la investigación sobre el escorbuto administrando distintos tipos de dietas a marineros postrados por la enfermedad (Museo de la Royal Navy). Derecha: grabado de James Lind (1716-1794).



    Las investigaciones sobre la vitamina C están jalonadas por varios premios Nobel. En 1931, el médico húngaro Albert Szent Gyorgyi (Figura 2) logró aislar de los cítricos un agente fuertemente reductor al cual denominó ácido ascórbico, más tarde conocido como vitamina C. Este descubrimiento le valió Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1937.
    En el mismo año, Sir Norman Halworth, del Reino Unido, recibió el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de la estructura de numerosos polisacáridos y por haber logrado sintetizar la vitamina C mediante un proceso comercialmente económico (Figura 2).


Figura 2
Izquierda: Albert Szent Gyorgyi, Budapest, Hungría (1893-1986). Derecha: Sir Norman Halworth, Reino Unido (1883-1950). En el centro: anverso y reverso de la medalla Nobel de Fisiología y Medicina.



    Quién más difundió los beneficios de la VC fue el ingeniero químico Linus Pauling (Figura 3), la única persona en la historia de los Premios Nobel que recibió dos veces ese galardón. En 1954 se le otorgó el Premio Nobel en Química por sus contribuciones sobre las reacciones químicas y la naturaleza de las proteínas, y en 1963 lo volvió a recibir en el rubro de la paz por sus continuas campañas contra los proyectos nucleares. Sin embargo, el público ilustrado identifica a Linus Pauling como el promotor del consumo de la vitamina C para la prevención de la gripe y de otras patologías. En 1974 publicó el libro Common Cold and Vitamin C que por entonces se transformó en un best seller.


Linus Pauling, Estados Unidos (1901-1994).



    En la década del 50 se descubrió, en animales, la vía metabólica de la vitamina C y se observó que los seres humanos, a diferencia de la mayoría de los mamíferos y de los vegetales, no pueden sintetizar la vitamina C, a pesar de que esta molécula es un micronutriente indispensable para los tejidos. Más tarde se descubrió que la enzima necesaria para la síntesis de vitamina C es la L-gulono-gama-lactona-oxidasa (GULO). Sin embargo, en los humanos, el gen que la sintetiza carece los codones esenciales para que es enzima sea útil. Esto explica porqué en las largas travesías de la navegación a vela, las ratas gozaban de buena salud mientras las tripulaciones morían de escorbuto.


Cambios de las normas alimentarias hacia patrones más saludables

Título original: Evidence for Nutritional Benefits in Prolonging Wellness

Introducción
    Según datos de la OMS, el 20% de la población mundial tiene más de 65 años de edad y se especula que, para el 2025, este porcentaje alcanzará el 29%. Con el aumento de la expectativa de vida y el progreso de la ciencia se produjeron cambios importantes sobre el tipo de enfermedades que afectaban a los seres humanos, al menos en el mundo desarrollado. A principios del Siglo XX la neumonía y la tuberculosis eran las principales causas de muerte y discapacidad. Actualmente esas enfermedades han sido reemplazadas por el cáncer, la diabetes y las dolencias cardiovasculares.
    Para poder vivir mayor cantidad de años con un adecuado estado de salud, es importante el tipo de modo de vida, que es el único factor que puede ser modificado por cada persna, ya que los aspectos genéticos y ambientales son independientes del individuo. Dentro del modo de vida, los dos aspectos que más se pueden mejorar son la alimentación y el ejercicio físico.

Población saludable en el 2010
    Población Saludable en el 2010 (Healthy People 2010) es una iniciativa actualmente en desarrollo en los Estados Unidos, con participación de agencias estatales y gubernamentales. Se fundamenta en conocimientos científicos y busca medir, a lo largo del tiempo, el progreso que puede surgir de los estudios y de las medidas que destinados a detectar y modificar las principales causas que afectan la salud, y establecer objetivos nacionales para reducirlas.
    Los dos objetivos principales de esta iniciativa son: aumentar la expectativa y la calidad de vida de la población, y eliminar las disparidades en la salud. En los Estados Unidos la salud difiere según la situación económica y las características étnicas de las personas. Por ejemplo, existe una mayor mortalidad infantil entre los afro-americanos, y una mayor tasa de diabetes entre los individuos de ascendencia hispánica.
    Las investigaciones señalan que la cantidad y calidad de la alimentación constituyen un factor primordial para mejora la calidad de vida y aumentar la longevidad.

Nuevas modificaciones en las normas alimentarias
    Las recomendaciones sobre dosis y cantidades de alimentos y nutrientes (Recommended Dietary Allowances: RDA) fueron creadas en 1940 para establecer las necesidades de nutrientes en la población. En 1990, el Instituto de Medicina de los Estados Unidos señaló la necesidad de incorporar cambios como resultado de los nuevos conocimientos científicos aportados por los estudios epidemiológicos sobre enfermedades del envejecimiento realizados en las últimas décadas. Así surgieron las Referencias Sobre el Consumo de Alimentos (Dietary Reference Intakes: DRI), que no se limitan a la deficiencia de un determinado nutriente, sino en qué medida ese nutriente puede reducir el riesgo de una patología. Es decir que a diferencia de las RDA, que se basaba sobre las enfermedades por deficiencia de un nutriente, las DRI, además de contemplar ese aspecto, sugieren cambios o aumentos en la dosis de nutrientes que permitirían reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares o de cáncer.
    Las DRI consisten de 4 aspectos de la nutrición:

• El promedio de requerimiento estimado de un determinado nutriente para reducir el riesgo de una determinada patología (Estimated Average Requirement: EAR).
• Las RDA.
• El consumo adecuado (Adequate Intake: AI).
• El nivel máximo tolerable de un nutriente (Tolerable Upper Level: UL).

    Las RDA indican la cantidad de nutrientes suficiente para cubrir las necesidades de la mayoría de los individuos. El EAR es el promedio de consumo diario de un nutriente que cubre los requerimientos de los individuos sanos a una determinada edad, ciclo de vida y sexo. Por ejemplo, el EAR para el hierro deriva de un modelo factorial que incluye la pérdida basal de hierro, la necesidad para la mujer embarazada durante el crecimiento fetal y durante el desarrollo del lactante y del niño, y los depósitos de hierro. Es así que, por ejemplo, la necesidad de hierro para la mujer con actividad menstrual es de 18 mg, y para la mujer posmenopáusica es de 5mg. La UL del hierro es de 45 mg. Como se puede apreciar, se dejó de lado el criterio rígido de la RDA, ya que en cada individuo, según su edad, sexo y factores de riesgo, puede haber grandes variaciones en las dosis requeridas de un determinado nutriente.

Nutrición y enfermedades crónicas
    La morbimortalidad global producida por las enfermedades infecciosas durante la primera mitad del Siglo XX, ha sido reemplazada por patologías crónicas como el cáncer, la osteoporosis, y las enfermedades cardiovasculares. Además, según los resultados de los estudios epidemiológicos, la OMS y el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos determinaron que existe una relación entre estas enfermedades crónicas y el tipo de alimentación. Por ejemplo, una disminución en el consumo de folatos estaría asociada con un aumento de riesgo de cáncer colorectal, así como la disminución de calcio, vitamina K y vitamina D en la alimentación contribuye al desarrollo de osteoporosis.
    Este tipo de asociaciones indica que, por ejemplo en el caso de la osteoporosis, más que la deficiencia de algún nutriente existirían patrones alimentarios saludables y otros no saludables.

Envejecimiento y nutrición
    El proceso normal de envejecimiento incluye cambios que pueden influir sobre el aspecto alimentario. La sensibilidad del gusto disminuye con la edad y lleva a un menor interés por los alimentos, y puede afectar el estado nutricional. Los mecanismos de la sed también se ven afectados por la edad y pueden llevar a los ancianos a la deshidratación.
    Asimismo, la función inmunitaria está disminuida en los ancianos, y se ha observado que un consumo abundante de ácidos grasos del tipo omega 3 está asociado con un aumento de los eicosanoides, que son antiinflamatorios y también favorecen el aumento de los linfocitos T.
    En muchos individuos, los cambios cognoscitivos que se producen durante el envejecimiento están afectados por el tipo de alimentación. El estrés oxidativo constituye un mecanismo importante que participa en el daño neuronal y los antioxidantes parecerían reducir este proceso.

Envejecimiento y actividad física
    La actividad física es esencial para asegurar una buena calidad de vida ya que disminuye el riesgo de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y sarcopenia. La masa muscular esquelética comienza a declinar a partir de los 45 años y es un parámetro para predecir futuras discapacidades. La OMS recomienda un mínimo de 30 minutos de actividad aeróbica, en lo posible todos los días de la semana y una actividad complementaria de tipo extenuante 2 a 3 veces por semana.

Desequilibro energético: exceso de alimentos
    Los requerimientos energéticos declinan con el transcurso de los años, por eso se observa la tendencia a la obesidad en muchas personas mayores de 45 años que realizan escasa actividad física y están influenciadas por la propaganda de comida chatarra. Actualmente en el mundo desarrollado, la obesidad tiene características de epidemia, ya que el 34% de las mujeres y el 28% de los hombres adultos son obesos. La obesidad aumenta el riesgo del síndrome metabólico, de la diabetes y de las enfermedades cardiovasculares.
    El Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos desarrolló un índice de salud alimentaria (Healthy Eating Index: HEI) que contiene 10 componentes con una puntuación de 0 a 100. Los componentes 1 a 5 están basados sobre los principales nutrientes de la pirámide alimentaria: granos, frutas, vegetales, carne y productos lácteos (Figura 1). Los componentes 6 a 10 evalúan varios elementos como grasa total, grasas saturadas, colesterol y sodio.


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Figura 1
La pirámide alimentaria. AGPI: ácidos grasos poliinsaturados (Fuente: Oregon Health & Science University).



Conclusión
    La expectativa de vida está aumentando y para alcanzar una longevidad efectiva en años y salud se debe hacer hincapié en un estilo de vida adecuado, fundamentalmente la alimentación y la actividad física. Numerosos estudios epidemiológicos establecieron pautas alimentarias para la prevención de las enfermedades del envejecimiento que están haciendo cambiar el enfoque de las recomendaciones establecidas originariamente por la RDA. Estas recomendaciones se han constituido en una guía que quedó anticuada por su rigidez en las dosis de nutrientes y por un enfoque limitado a las patologías producidas por las deficiencias de nutrientes.
    Sobre la base de numerosos estudios en los últimos años se incorporó el concepto de que el aumento del consumo de determinados nutrientes puede aumentar la prevención de diversas enfermedades del envejecimiento.
    El desafío actual es emplear los informes y resultados epidemiológicos disponibles para mejorar la calidad de vida de la población.

Tufts University, Boston, MA. Kennedy ET. Am J Clin Nutr 2006;83(suppl):410S– 4S.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

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