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VOLUMEN I / I EPOCA

Director: Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
Noticias y Artículos de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para Profesionales de la Salud

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domingo, 17 de junio de 2007

OBESIDAD INFANTIL

OBESIDAD INFANTIL
 
Dra. Olivia Ortiz, Residente de Tercer año de pediatría, Hospital Infantil de México Federico Gómez.
 
Actualmente la obesidad infantil representa un problema de salud pública en nuestro país.  La prevalencia de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad se ha duplicado en las ultimas dos décadas en la mayoría de los países del mundo, considerándose actualmente una verdadera pandemia ("la epidemia del siglo XXI").
 
Resulta alarmante que la incidencia nacional en niños de edad escolar en nuestro país es de 27.2% para niños con sobrepeso y obesidad. De estos la región norte ocupa el primer lugar con un 35.1%, seguido del distrito federal 33.4%, zona centro 25.4% y zona sur 21.9% .          
 
Desde el punto de vista termodinámico, la obesidad  es el resultado de una alteración en el balance positivo entre la ingestión y el gasto energético. Se ha demostrado que un aumento de la ingestión asociado a un aumento del peso corporal, se asocia a su vez a un aumento en el gasto energético.
En resumen la homeostasis energética incluye los mecanismos de incorporación de energía (nutrientes), transformación de la energía en una forma utilizable (ATP) para las diversas reacciones metabólicas, gasto de energía para producir trabajo y mantener la temperatura, y finalmente, almacenamiento del exceso energético en forma de grasa. Todos estos aspectos son regulados de manera que el organismo tiende a mantenerse entre umbrales específicos de masa corporal. La alteración de alguno de los puntos de regulación del sistema puede determinar el desarrollo de formas patológicas de exceso energético acumulado en forma de grasa (obesidad) .
 
El 80% de los adolescentes obesos se convertirán en adultos obesos. Actualmente se acepta que la actividad metabólica del tejido adiposo es un factor importante en la regulación de su propio tamaño y en el desarrollo de la obesidad, consecuencia de un balance positivo entre el ingreso y el gasto energético.
 
La incidencia de la obesidad en la infancia está íntimamente relacionada con variables familiares como la obesidad parental, el mayor poder adquisitivo de los padres, el mayor grado de educación de los padres, el menor número de integrantes de la familia y los patrones familiares de actividad. Los hijos de padres muy activos tienden a ser más delgados que los de su misma edad.
 
La obesidad nutricional es un desorden multifactorial, en el que interactúan factores genéticos y ambientales, tales como el ambiente físico, el estado socioeconómico, raza, tamaño familiar y patrones familiares de conducta.  De hecho se pueden numerar factores genéticos y ambientales que se presentan en la mayoría de los casos de obesidad:
·         Factores genéticos: de un 30 hasta un 80% de los casos, la distribución de grasa es explicada por factores genéticos.  Se ha reportado que existen genes involucrados en la obesidad que pueden intervenir en la regulación de la función del tejido adiposo humano y su distribución. Factores ambientales: ingesta calórica alta y disminución de actividad física
·         Desórdenes psicológicos: desórdenes de la alimentación que puedan condicionar obesidad.
·         Causas endocrinas: hipotiroidismo, sx Cushing, deficiencia de hormona del crecimiento.
·         Síndromes genéticos: sx de Prader-Willi, Cohen, sx Bardet-Biedl .
 
Parece existir una correlación entre el tiempo que se pasa delante del televisor y la obesidad infantil, no sólo por la naturaleza sedentaria de este tiempo de ocio sino también  por las ideas que tiene sobre el consumo de alimentos en relación con los anuncios televisivos sobre productos alimenticios.
 
La obesidad puede hacerse evidente a cualquier edad, pero parece ser más frecuente en el primer año de vida, a los 5-6 años y durante la adolescencia. El niño cuya obesidad se debe a un aporte calórico excesivo no sólo suele pesar más que los demás de su tipo, sino que además es más alto y de mayor edad ósea .
Los efectos perjudiciales de la obesidad en los niños y adolescentes son un importante problema social.
 
Sobrepeso y adiposidad en los adolescentes se asocian con cambios de la presión arterial, de los niveles de lípidos séricos y lipoproteínas, insulina plasmática y otros factores de riesgo bien conocidos en adultos, especialmente en personas que maduran rápidamente. Los niños y niñas obesos constituyen una población con riesgo de padecer durante la edad adulta enfermedades cardiovasculares degenerativas, hiperinsulinismo, diabetes tipo 2, hiperlipidemia e hipertensión.
 
Las complicaciones de la obesidad, se pueden clasificar de la siguiente manera:
Complicaciones inmediatas
·         Dislipidemias: elevación de triglicéridos y elevación de LDL y colesterol
·         Resistencia a la insulina y diabetes mellitus tipo 2: clínicamente con datos de hiperpigmentación de la piel en el área de cuello, axilas y nuca (acantosis nigricans).
·         Hipertensión: paciente puede estar asintomático, o con cefalea, mareos o epistaxis.
·         Enfermedad hepática: enzimas hepáticas elevadas, hígado graso.
·         Colecistitis y colelitiasis: dolor abdominal, náusea y/o vómito.
·         Sx de ovario poliquístico: irregularidades menstruales, hirsutismo y acné.
·         Complicaciones ortopédicas: enfermedad de Blount
·         Apnea del sueño: somnolencia matutina, dificultar para respirar durante el sueño, ronquera.
·         Pseudotumor cerebral: complicación rara pero seria en la que el paciente presenta cefaleas intensas.
·         Complicaciones psicosociales: baja autoestima, imagen corporal distorsionada, desórdenes de la alimentación, depresión.
 
Complicaciones a largo plazo:
·         Diabetes tipo 2
·         Enfermedad aterosclerosa y cardiovascular
·         Artritis
·         Fibrosis/cirrosis hepática
·         Cáncer colorectal
 
 Estudios de seguimiento desde la infancia hasta la edad adulta indican que estas variables se relacionan estrechamente a lo largo del tiempo. La distribución del tejido adiposo puede ser tan importante o más que el grado absoluto de adiposidad para evaluar el riesgo de morbilidad tanto en niños como en adultos.
 
 La distribución androide de la grasa se asocia más frecuentemente a complicaciones como diabetes mellitus, enfermedad coronaria e hipertensión. El tipo ginoide de obesidad (tipo pera) muestra asociación con transtornos venosos y litiasis biliar. El depósito de grasa intrabdominal es un factor de riesgo cardiovascular en niñas adolescentes. Existen datos que ponen de manifiesto la existencia de la relación entre obesidad androide y alteraciones en la prueba de tolerancia oral a la glucosa y aumento de la resistencia a la insulina. 
 
Aunque la obesidad puede ser diagnosticada clínicamente, se define como la situación en que la relación entre el peso actual y el peso ideal, según la talla, es mayor del 120% para la edad y el sexo. Este concepto coincide con un grosor del pliegue cutáneo tricipital mayor del percentil 85 (p85). Existe obesidad cuando la grasa corporal total está aumentada en relación con el peso corporal.
 
Actualmente se usa el índice de masa corporal (IMC) según el cual, el diagnóstico de obesidad se establece con un IMC >=p95  para edad y sexo.
La definición de obesidad es diferente en niños que en adultos. En ambos casos, el IMC es utilizado con rutina y se calcula dividiendo el peso (kg) entre el cuadrado de la talla (cm2).
 
El Centro de Control de Enfermedades, define obesidad en adultos como un IMC mayor a 30 y sobrepeso con un IMC 25-29.9. En niños y adolescentes, el Centro de Control de Enfermedades ha desarrollado tablas de crecimiento que determinan un IMC para la edad en percentilas. Utilizando estas tablas la obesidad se define como la presencia de un IMC mayor al p95 para la edad. Un término más reciente se ha determinado como riesgo de obesidad, que es el sobrepeso que se define como un IMC entre p85 y p95 para la edad.
 
Estas definiciones se han desarrollado en base al incremento de la morbimortalidad en adultos con IMC mayor a 25. Se ha elegido el IMC como método estadarizado para identificar la obesidad, porque se cree que revela mejor la grasa corporal, después de los dos años de edad.
 
La cuantificación del exceso de grasa corporal, que define la obesidad, puede realizarse con diferentes técnicas. Entre ellas las técnicas antropométricas (medición del grosor de los pliegues cutáneos, índice de masa corporal, perímetro braquial, índice cintura/cadera) son de sencillo manejo y útiles en los estudios de campo. Uno de los factores que influyen más en  el peso durante la infancia es la talla según la edad. Los niños altos tienden a pesar más que los bajos. Por ello se recomienda utilizar el IMC como criterio definitorio de obesidad infantil.  Las técnicas de imagen, como tomografía y resonancia magnética constituyen un instrumento valioso para estudiar la grasa visceral.
 
El diagnóstico diferencial de la obesidad sólo se plantea entre sus dos grandes divisiones etiológicas: exógena y endógena. Los parámetros de talla y maduración ósea permiten una identificación fácil.
La obesidad nutricional cursa con talla normal o incluso, elevada y con maduración ósea normal o acelerada, en tanto que la obesidad endógena habitualmente se presenta con retraso del crecimiento y de la maduración.
 
 

No hay duda de que la mayoría de los programas preventivos de la obesidad debe instaurarse durante las primeras edades, cuando se establecen los hábitos y conductas dietéticas y de estilo de vida. El conocimiento de los factores que se relacionan con la obesidad permite la identificación de los sujetos en situación de riesgo.

 
El Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics (APP) ha resumido los conocimientos actuales en los siguientes puntos:
 
a)      La nutrición intraútero, reflejada por el tamaño del recién nacido, tiene una influencia débil, aunque detectable, sobre el riesgo de obesidad en la infancia.
b)      Los lactantes de percentil más alto de peso durante los primeros 6-12meses de edad tienen dos a tres veces más riesgo de convertirse en niños y adultos obesos. No obstante, la mayoría de los lactantes obesos no lo será en la edad adulta y en la mayoría de los obesos no existe el antecedente de obesidad durante la lactancia.
c)       Existe una mayor correlación entre la obesidad durante la infancia tardía, la adolescencia y la edad adulta, que respecto al período de lactante. En un 75% los adolescentes obesos serán adultos obesos
 
De acuerdo al Expert Committee on Clinical Guidelines for Overweight in Adolescent Preventive Services recomienda utilizar el IMC para definir las poblaciones con obesidad y con sobrepeso. Se han definido dos categorías: (1) los adolescentes con IMC>= p95  para su edad y su sexo son considerados con obesidad y deben ser remitidos para una evaluación médica definitiva y (2) los adolescentes cuyo IMC >= p85 y <p95, se consideran con sobrepeso y en situación de alto riesgo y se investigarán en un segundo nivel de vigilancia (historia familiar, presión arterial, colesterol total y seguimiento de su IMC). Los niños con obesidad, definidos por un IMC>p 95  para la edad, deben ser sometidos a una evaluación médica cuidadosa en busca de trastornos que pueden tener una asociación médica importante con la obesidad  .
 
En general la mayoría de los lactantes que demostraron un rápido incremento de peso suele retornar a un peso normal durante sus años preescolares. Sin embargo la presencia de riesgos adicionales como influencias familiares, interactúa con la obesidad del lactante, favoreciendo la probabilidad de su persistencia en edades posteriores.
 
El tratamiento de la obesidad constituye una de las prácticas más frustrantes para el pediatra. Un programa ideal de pérdida de peso sería el que originara una pérdida rápida de peso en ausencia de repercusiones metabólicas desfavorables; evitar la sensación de hambre; preservar la masa magra; no causar una reacción psiquiátrica y asegurar una actividad física regular y un crecimiento normal. La aproximación a un tratamiento satisfactoria es un procedimiento multidisciplinario, que debe combinar restricción dietética, educación nutricional, apoyo psicosocial e incremento de la actividad física .
 
 
 


AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldana
Fundador y presidente.

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